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El Gobierno propone revisar la ESO para que los suspensos puedan repetir más cursos

El secretario de Estado relaciona la actual promoción automática con el fracaso escolar

El Gobierno propone cambiar el sistema de repetición de curso en primaria y secundaria obligatoria (ESO) de forma que los alumnos repitan siempre que saquen malas notas. Con el actual sistema sólo se puede repetir dos veces en toda la educación obligatoria (6-16 años), y el máximo en primaria es de una repetición (necesariamente en cursos pares, de fin de ciclo). El secretario de Estado de Educación, Jorge Fernández Díaz, propuso ayer abrir un debate político y educativo para tratar esta iniciativa, necesaria para atajar "el fracaso escolar relacionado con la promoción automática". El PSOE, CCOO y los padres de CEAPA consideran "innecesario" y "oportunista" el cambio planteado.

Este curso se implanta de forma generalizada en el cuarto y último curso de la enseñanza secundaria obligatoria, lo que hace pensar al secretario de Estado que es el momento de "efectuar una evaluación de la secundaria, dado el alto nivel de fracaso escolar que hay en este nivel educativo". Fernández Díaz relaciona ese fracaso escolar con la posibilidad de que los alumnos puedan pasar de curso sin repetir a pesar de no haber superado los exámenes: "El sistema de evaluación y promoción automática es una de las causas de los problemas de la secundaria, pero puede ser más grave en primaria". Según Jorge Fernández, la intención del Ministerio es abrir un debate sobre la cuestión, aunque los cambios que se decidan no se realizarán en esta legislatura. El portavoz socialista de Educación en la Comunidad de Madrid y ex director general del Ministerio, Adolfo Navarro, considera "innecesaria e imprudente" la propuesta de Fernández. "Es un error pensar que un sistema de promoción automática es blando y uno de repeticiones es duro", dice Navarro.

El portavoz del PSOE explica por qué se organizó el actual sistema de repeticiones: "Los alumnos sólo pueden repetir cada dos cursos en primaria (2º, 4º y 6º) porque el sistema es cíclico, es decir, los conocimientos se repiten cada dos cursos para asentarlos y para ampliarlos. No tendría sentido que los alumnos repitieran el primer año de esos ciclos". Sólo pueden repetir más de dos veces los alumnos que han estudiado parte con el nuevo sistema y parte con el antiguo.

En secundaria ocurre lo mismo en el primer ciclo (1º y 2º), pero no en 3º y en 4º, "en donde los alumnos son mayores y aprenden nuevos conocimientos cada año", según Navarro. "Por eso pueden repetir cualquiera de estos dos últimos cursos", afirma.

¿Qué pasa con los alumnos que hayan repetido dos veces? Si tienen 16 años, deben participar en un programa especial llamado de "diversificación curricular", en el que se les enseña una parte de las asignaturas con el resto de sus compañeros y otra en una clase separada, con especialistas que imparten las materias de forma más global.

El PSOE es partidario de adelantar la posibilidad de incorporar a los alumnos retrasados a los programas de diversificación curricular a los 14 años, aunque la medida más urgente es "que se deje de estudiar en los colegios el primer ciclo de la ESO".

El secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, Fernando Lezcano, dice que la propuesta es "una muestra más de cómo el ministerio pretende cambiar la LOGSE por la puerta de atrás". "No somos partidarios de revisar el sistema de promoción de los alumnos porque apenas se ha empezado a implantar la ESO y no ha dado tiempo a ver cómo funciona. Participaríamos en un debate, pero tendrían que analizarse en él todos los temas que afectan a la calidad, temas más importantes que el propuesto, que sólo es una manera que tiene el Gobierno de contentar a determinados sectores sin gastarse un duro".

Para el presidente de la confederación laica de padres de alumnos, CEAPA, Carlos Ladrón de Guevara, no es el momento de este debate: "Es una propuesta oportunista que pretende ganarse la voluntad de un sector elitista y selectivo de la sociedad. Es positivo que los jóvenes sigan estudiando hasta los 16 años, por lo que cualquier sistema de repetición tiene que ser muy cuidadoso, y su objetivo no debe ser castigar, sino educar. El fin de las evaluaciones debe ser corregir las deficiencias. Si se favorece que el niño repita, se está buscando una educación selectiva".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1999