Aranda muestra en su última película el poder aniquilador de los celos incontrolados

"Celos", basada en un hecho real, está protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón

Para el cineasta Vicente Aranda los celos son necesarios, cuentan con un aspecto benéfico que es la demostración de que existe amor. Pero si uno se entrega a esa sensación ("comparable a la angustia") se aniquila. Aranda concibió Celos, su última película, a partir de una noticia en la que unos amantes parten en busca de un antiguo amor para matarlo. El director también se pregunta en su 22ª película sobre el sexo y el complejo masculino muy definido, según Aranda, "de tenerla pequeña" y la capacidad de fingimiento de la mujer para demostrar lo contrario.

"Yo me planteo las preguntas, las respuestas no las sé y tampoco quiero. Me manejo bien en la duda y no quiero ser feliz, soy de la opinión de que para eso hay que ser idiota. Quiero vivir bien la vida y superarla, pero no después, sino mientras dure esta vida y sin esperanza de ser recompensado en otra", confesó ayer el director Vicente Aranda (Barcelona, 1926) al presentar en Madrid su última película, Celos, que se estrena el viernes.En este filme el director de Amantes (1991) indaga no sólo acerca del poder destructivo de los celos ("yo he sido objeto de ellos y sin ninguna razón porque soy monógamo, pero es un fenómeno que se extiende más allá de la pareja"), sino también sobre las mujeres y su capacidad de fingimiento. "Me he dedicado sobre todo a las mujeres porque es un tema que me interesa muchísimo y el acceso a su mundo es muy difícil, hay que dedicarse a ello. Y en esta película he llegado a un tipo de síntesis que es como un estilete: su capacidad de fingimiento, se insiste mucho en ello y creo que es verdad", opinó Aranda, tras indicar que ojalá se encontrara con una fingidora y se enamorara "hasta las cachas".

Celos -una película con un presupuesto de 400 millones de pesetas, cuyo guión Aranda ha compartido con Álvaro del Amo- cuenta la relación atormentada entre dos personajes, un camionero interpretado por Daniel Giménez Cacho, protagonista de Profundo carmesí, y una empaquetadora de naranjas, que interpreta Aitana Sánchez-Gijón. Hasta que ambos no se enfrentan a los demonios del pasado no sobreviven. "Es una historia de dolor y de descenso a los infiernos, es cruzar la frontera entre la normalidad y la locura, algo que puede ocurrir si se da con la persona equivocada", según Aitana Sánchez-Gijón.

Fiel a sí mismo, Vicente Aranda abunda en esta película en secuencias de elevada intensidad sexual. El sexo es para este cineasta otro motivo de búsqueda y admite que no rehúye imágnes explícitas. "No hay revolcones, lo elevo, pero cuando se produce una situación que implica sexo no hago como mis colegas que ponen la cámara mirando hacia otro lado. Y es porque tengo muchas dudas. Confieso que veo películas porno, por el grado de fingimiento que hay en ellas", declaró el director de Libertarias (1995). Rodada en la costa de Valencia y en Bilbao, Celos también muestra la evolución cultural y social de las ciudades españolas en los últimos 20 años. Para Vicente Aranda, hoy Madrid es más provinciana que sus provincias. "Las boinas en España hace tiempo que han acabado, aunque algunos se empeñen en sacarlas. De vez en cuando es bueno contradecir los tópicos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 31 de agosto de 1999.

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