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CARTAS AL DIRECTOR

Carta a los rumanos

Me gustaría informar al colectivo rumano que va a ser asentado en nuestro distrito del futuro tan poco prometedor que les espera gracias a la política del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja.Lo primero que se encontrarán es contaminación: el asentamiento de El Espinillo proyectado para su futuro realojo recibe vertidos tóxicos desde 1995, tal y como se denunció en EL PAÍS el 21 de junio de 1997 en esta misma sección.

De vez en cuando les vendrá igualmente el tufillo de Valdemingómez, si no les parece suficiente la contaminación general de la ciudad.

Lo segundo que hallarán es aislamiento vecinal: su posible asentamiento se situará entre Vallecas y Vicálvaro, en descampados alejados de ambos cascos urbanos. Este gueto significará para ustedes dejar de disponer de posibilidades de integración ciudadana, instalaciones adecuadas, salud, bienestar social, como medidas urgentes para ustedes.

Quedarán ustedes apartados del resto de colectivos sociales. Los tratarán como en un campo de refugiados, pero no les darán la oportunidad de integrarse en la vida ciudadana de manera completa. Cuanto más lejos vivan de la ciudad, más dificultades tendrán de todo tipo.

Lo tercero que observarán es la recurrencia a trucos de imagen: el PP intentará dar una imagen de ustedes a través de televisión como seudociudadanos: posiblemente, los locutores de informativos de Telemadrid incidirán en la pena que les dan, ya saben, algún suspiro de los locutores tras narrar las noticias que de ustedes generen. Otros cerrarán los ojos, como dando la impresión de la irremediabilidad de su situación; seguramente aparecerá el señor Mayor Oreja, o quizás el alcalde; probablemente comentarán que no entienden por qué hay voces de ciudadanos de Vicálvaro y Vallecas que no quieren que se asienten ustedes, los rumanos, en Vicálvaro.

Muy sencillo. No les queremos aquí porque queremos para ustedes las mejores condiciones posibles para su integración en nuestra sociedad diversa, no campos de concentración vallados.

No les queremos aquí porque pensamos que hay políticas mejores que las del hacinamiento con otros colectivos desfavorecidos, con el riesgo de entrar en competencia hacia la marginalidad con otros asentamientos chabolistas gitanos cercanos a su instalación que aún quedan en nuestro distrito y cuyo problema de realojo no ha sido aún resuelto.

No les queremos así porque rechazamos de plano el utilizar sus imágenes y sus energías a favor de ese racismo sutil acompañado con rostro de pena que nos quiere hacer tragar Mayor Oreja y su séquito.

Lo lamentable de su situación, señores rumanos, es que, habiendo en Madrid lugares mejores para su integración, el Partido Popular tenga miras tan cortas para su colectivo y para otros pendientes de integración, y tengan que ser ustedes y otros colectivos gitanos de nuevo las víctimas de la especulación inmobiliaria del PP.- . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de agosto de 1999