Almunia pide a los alcaldes del PSOE que limiten los impuestos

El PSOE no debe se conocido por los ciudadanos como "el partido de los impuestos" porque, si es así, quedará lejos de ser "el partido de la gente". Su secretario general, Joaquín Almunia, pidió ayer a los alcaldes de su formación que "limiten la presión fiscal" y, al tiempo, dibujen un perfil muy nítido que los identifique como gobernantes socialistas, distintos de los de la derecha.Estas recomendaciones las formuló Almunia en su primera reunión con los regidores elegidos el 13-J en ciudades de más de 50.000 habitantes. "Se ha reparado la injusticia que se cometió en 1995 con muchos de nuestros alcaldes, que pagaron culpas que no eran suyas", dijo Almunia.

Cuarenta de los 60 socialistas que han obtenido ahora la vara de mando en esas localidades acudieron ayer a la sede federal del partido para reunirse con Almunia en una jornada de trabajo organizada por el responsable municipal, Alfonso Perales. Flanqueado por los regidores de Barcelona y Sevilla, Joan Clos y Alfredo Sánchez Monteseirín, respectivamente, Almunia defendió los pactos a varias bandas que están realizando los socialistas para conseguir "gobiernos estables".

"Pactar no es un pecado en democracia", dijo Almunia tras felicitar a los regidores por su triunfo, que repara "sólo en parte la injusticia" que sufrieron muchos en 1995. El secretario general cree que algunos de aquellos mandatarios perdieron el poder no por su gestión, "sino por otras razones que más tenían que ver con el Gobierno [central]", en referencia a los escándalos que salpicaron al Gabinete de Felipe González en aquella época.

A partir de ahora, los alcaldes tienen que afrontar su labor de forma tal que se les diferencie claramente de los de la derecha. Almunia enumeró algunos de los rasgos que les deben singularizar: "Nadie debe identificar nuestros ayuntamientos como los que gastan sin límite, hay que establecer prioridades, no podemos ser despilfarradores"... Y agregó que, a las puertas del año 2000, del siglo XXI, los gobernantes socialistas tienen que trabajar por ciudades "no segregadas" y en las que no existan zonas y grupos sociales marginados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de julio de 1999.

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