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Nueva York celebra la radical creatividad de Merce Cunningham en su 80º aniversario

El coreógrafo estrena hoy su obra "Occasion piece" bailando junto a Mijaíl Baríshnikov

Merce Cunningham romperá hoy en Nueva York con su tradición de no contar con artistas invitados en su compañía y bailará junto con Mijaíl Baríshnikov el estreno de Occasion piece, una de sus últimas creaciones, en la que se presenta una escenografía inspirada en Marcel Duchamp y supervisada por Jasper Johns. Cunningham presentará ocho trabajos a lo largo de los cuatro días que durará el homenaje que el Lincoln Center Festival ha organizado para celebrar, bajo el título Una vida de danza, el 80º aniversario del nacimiento de uno de los más radicales creadores contemporáneos.

A Occasion piece se unirán hoy Summerspace, de 1959; Sounddance, de 1975, y Biped, uno de los trabajos creados este año por Merce Cunningham y que se presenta por primera vez en Nueva York dentro del festival. Viernes, sábado y domingo servirán para completar el recorrido por la carrera de un creador que The New York Times ha calificado como "uno de los grandes artistas del siglo, no un autor con un particular punto de vista, sino un coreógrafo que nos ha hecho reconsiderar toda una forma de arte". La crítica de danza Anne Kisselgoff añade: "La pureza de sus coreografías contiene una limpia belleza clásica que todavía sorprende con erupciones de inesperados ritmos e imágenes".Cunningham, que nació en Centralia, Washington, el 16 de abril de 1919, revolucionó el mundo de la danza con la introducción de elementos como el azar y lo abstracto, y de nuevos conceptos como la multiplicidad y la descentralización. "El centro está donde quiera que tú estás, y donde todo el mundo está", ha dicho, un concepto que calificó de budista y que coincidía, en su opinión, con la teoría de Einstein de la inexistencia de puntos fijos en el espacio.

Su estrecha colaboración con el compositor John Cage, fallecido en 1992, le llevaría a crear coreografías en las que música y baile apenas si se encuentran o, incluso, se ignoran. "Es común -afirma The New York Times- que la música esté tan disociada del baile en el repertorio de Cunningham que los bailarines tan sólo llegan a oírla el día del estreno". Para este esencial coreógrafo, que ha inspirado el trabajo de muchos de los grandes talentos contemporáneos de la danza, se trataría de dejar "la mayor apertura posible para el espectador".

La edad no ha sido una excusa para que Cunningham abandone la experimentación. En Biped, de 1999, los bailarines se funden en el escenario con una realidad virtual de figuras en movimiento proyectadas simultáneamente en un filtro frontal y en el fondo del escenario. Esta realidad virtual ha sido creada por ordenador a partir de movimientos reales de bailarines con sensores colocados sobre sus cuerpos.

El Lincoln Center Festival ha dividido en tres programas el conjunto de trabajos presentados. El primero de ellos se ofrecerá en el estreno de hoy, y contará con la presencia de bailarines del New York City Ballet, quienes estrenaron una de las coreografias, Summerspace -con una memorable escenografía de Robert Rauschenberg-, en 1966. Viernes y domingo se presentará el segundo programa, que incluirá el estreno en Nueva York de Pondway, creada por Cunningham el pasado año. Finalmente, el sábado, el festival ha vuelto a concentrar Biped y Occasion piece (la única coreografía presente en los tres programas) y ha añadido Windows, un trabajo de 1995 con música de Emmanuel Dimas y vestuario de Suzanne Gallo.

"Al contrario que los pioneros de la danza moderna de los años treinta", escribe Anne Kisselgoff, "Cunningham ha permanecido abierto a cualquier clase de lenguaje". Cercano a los pintores del expresionismo abstracto y del pop, a las ideas de posibilidad, multiplicidad y flexibilidad, en sus obras el espacio está abordado "como pudiera hacerlo un pintor abstracto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de julio de 1999