El Ayuntamiento autoriza la demolición de la famosa "Pagoda" del arquitecto Miguel Fisac

El edificio del arquitecto Miguel Fisac situado junto a la carretera de Barcelona conocido como La Pagoda tiene sus días contados. El Ayuntamiento concedió el pasado 13 de mayo la licencia para su demolición, trabajo que empezó aproximadamente hace un mes, según informó un vigilante del inmueble contiguo. Cuatro de las seis plantas del edificio han sido ya parcialmente destruidas. Las razones del derribo son, de momento, "confidenciales". Las dos empresas implicadas en la obra, Coarsa y el grupo Lar, se negaron a facilitar información sobre el tema.

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El inmueble de los laboratorios Jorba, una de las obras más conocidas de Miguel Fisac, fue construido en 1965 y tuvo en su tiempo mucha resonancia internacional. Es un ejemplo emblemático de los interesantes experimentos estructurales que el arquitecto hizo en los años cincuenta y sesenta con el hormigón. La Pagoda de Fisac llegó a figurar en la Exposición sobre Arquitectura de los años 60-80 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.De las seis plantas que posee el edificio, cuatro han sido en parte abatidas. La estructura permanece todavía en pie, pero dentro de poco será demolida del todo, según aseguraron algunos vecinos de Josefa Valcárcel, la calle donde se sitúa el inmueble. Los residentes lamentaron la pérdida de esta obra de alto valor artístico.

Las fuentes municipales consultadas ayer por EL PAÍS aseguraron que el edificio no estaba protegido por el Ayuntamiento.

Este periódico intentó ayer, sin éxito, conseguir la versión de las autoridades locales sobre la licencia de demolición concedida. En cambio, las dos empresas implicadas en las obras, Coarsa, SA (que ejecuta la demolición), y el grupo Lar (propietario del bloque), rehusaron ofrecer información.

"Independientemente del aspecto legal, me parece triste para el patrimonio artístico de Madrid que desaparezca un edificio tan significativo de aquella época", comentó ayer Javier García Gutiérrez-Mosteiro, vocal de Cultura del Colegio de Arquitectos de Madrid y secretario general del Círculo de Bellas Artes. "Lamentablemente, la arquitectura contemporánea corre un gran riesgo, porque no tiene un grado de protección suficiente", añadió el arquitecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de julio de 1999.

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