Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Blair presenta al Parlamento la ley que abre la vía a un Gobierno del Ulster sin el Sinn Fein

El proyecto legislativo sobre Irlanda del Norte, la llamada ley de salvaguarda, con la que el primer ministro británico, Tony Blair, quiere garantizar la exclusión del Sinn Fein del Gobierno autonómico si su brazo militar, el Ejército Republicano Irlandés (IRA), no colabora con la comisión del desarme, tropezó ayer con serias dificultades. El texto se presentó a última hora de la tarde en el Parlamento británico, pero su lectura y debate se retrasó durante 24 horas. El líder de los unionistas, David Trimble, anunció su intención de presentar enmiendas al proyecto gubernamental.

La ley de salvaguarda se incluye entre las propuestas angloirlandesas sobre formación del autogobierno compartido de Belfast y desarme de los grupos paramilitares. Es la garantía, afianzada por su peso legislativo, que Tony Blair, coautor del documento El camino hacia adelante con su homólogo irlandés, Bertie Ahern, puede ofrecer a los unionistas. El respaldo de David Trimble, líder del Partido Unionista del Ulster (UUP), mayoritario en la región, a la propuesta es indispensable para garantizar el éxito o, incluso, continuidad del proceso de paz. La ley se presentó ayer por la tarde en el Parlamento de Westminster tras un fin de semana de intensos contactos. Las conversaciones entre Londres y Dublín y, al mismo tiempo, entre sus respectivos primeros ministros y las formaciones políticas del Ulster se prolongaron hasta la noche. "Los problemas continúan", confirmó Trimble tras entrevistarse con Blair en Londres.

El documento se dió a conocer públicamente anoche. El portavoz de Blair señaló que su contenido abre la vía a los partidos norirlandeses a vetar la entrada del Sinn Fein en el autogobierno si se confirma tras un periodo de revisión que el IRA no colabora con el proceso de desarme.

Una garantía insuficiente para los unionistas que anoche confirmaron que introducirán enmiendas al proyecto de ley. La estrategia de Trimble demuestra el descontento del unionismo con la ley de salvaguarda que exige como precio al apoyo de su formación a la propuesta angloirlandesa. Sin el apoyo de los nacionalistas moderados de John Hume, el texto de la ley es presumiblemente insuficiente para formar un Gobierno autonómico.

"Nos piden que demos un salto a la oscuridad", dijo el líder unionista durante el fin de semana. Trimble reconoció abiertamente que su respaldo a la nueva fórmula para aplicar el Acuerdo de Viernes Santo puede provocar un golpe de muerte al proceso de paz y a su propio liderazgo. "Si me arriesgo y el juego es un error, perdemos entonces el proceso y al líder actual del Partido Unionista del Ulster", aventuró sin necesidad de mencionar su nombre.

Para Trimble, el salto hacia el abismo se materializaría en el momento que ofrezca su disposición a formar el autogobierno sin que el IRA comience el proceso de desarme. Además del bloque intransigente dentro de su propio partido, el líder unionista se enfrenta a acusaciones de "traición" por parte de Ian Paisley, opuesto a todo el proceso de pacificación, incluido el Acuerdo de Viernes Santo. Un avance sobre el lema "Sin armas, no hay Gobierno", estrategia del UUP hasta la fecha, tal y como piden Londres y Dublín, tiene que ir acompañado de unas "garantías legislativas férreas" que garanticen la expulsión del Sinn Fein del Gobierno si el IRA no hace realidad las promesas de desarme.

Anoche, Trimble siguió el proceso de consultas con miembros de su formación. Uno de ellos, el diputado Ken Maginnis, instó al IRA a dar a conocer su postura frente al proceso de entrega de las armas. "Necesito una hoja de papel del mítico P. O'Neil [firmante anónimo de los comunicados de la banda armada republicana] diciendo que van a trabajar inequívocamente con la comisión de John de Chastelein y completar el proceso [de entrega]. Eso ayudaría", señaló Maginnis tras el encuentro con Blair en Downing Street.

El proyecto de Blair introduce en la ley un complejo y delicado proceso de suspensión de las instituciones y su posterior reconstitución sin los partidos afines a las bandas armadas en caso de que el IRA u otros grupos no inicien la entrega de armas. Su enunciado no puede sin embargo exceder los término del Acuerdo de Viernes Santo y de la propuesta angloirlandesa según adviritió ayer un portavoz del Sinn Fein. "Ya se han acabado los días en que el Gobierno británico podía desafiar los deseos del pueblo irlandés", dijo un representante republicano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1999

Más información

  • Los nacionalistas dicen que ya ha pasado la hora en la que Londres podía imponer su voluntad