Italia modera el recorte presupuestario para el 2000 y decide no tocar las pensiones

La economía italiana creció un 0,2% en el primer trimestre del año en relación con el precedente, una tímida recuperación si se tiene en cuenta que el último trimestre de 1998 se registró una contracción económica del 0,3%. Los datos facilitados por el Instituto de Estadística Italiano (Istat) reflejan un crecimiento en relación con el primer trimestre del año 1998 del 0,9%. Sobre estos cálculos, el ministro de Hacienda italiano, Giuliano Amato, auguró ayer un crecimiento de la economía nacional para 1999 del 1,3%, ligeramente superior al del año pasado, aunque inferior al cálculo oficial del Ejecutivo, fijado en el 1,5%. Pese al estrecho margen para el optimismo que dejan estas cifras, el Gobierno de centro-izquierda aprobó ayer un borrador de presupuestos con menos recortes de los previstos, tras "congelar" la reforma de las pensiones. La marcha de la economía italiana es objeto de preocupación doméstica y europea, ya que de ella depende que Italia pueda mantener los compromisos de disciplina fiscal asumidos con el euro.

De hecho, para que se cumplan los cálculos de crecimiento económico hechos ayer por el ministro Amato, el PIB italiano debería crecer del orden del 1,4% en los restantes trimestres del año, algo que la mayoría de los analistas considera difícil de alcanzar. La propia patronal italiana se muestra mucho más moderada en las previsiones de crecimiento, que sitúa en torno al 0,9% del PIB para este año y del 1,9% para el 2000. La economía italiana se muestra nuevamente como una de las más débiles de la Unión Europea, si bien el Instituto de Estadística Italiano la considera que está al nivel de las grandes potencias económicas.

Reducción del déficit

La necesidad de reducir el déficit público y de controlar la descomunal deuda del Estado han llevado al Ejecutivo a decidir recortes en los Presupuestos del 2000 por un total de 1,2 billones de pesetas, dejando, no obstante, fuera del ajuste el sistema de pensiones, inicialmente un objetivo del Gobierno. La previsión inicial del Ejecutivo elevaba la cifra del ajuste a 1,3 billones de pesetas. Dentro del Ejecutivo de centro-izquierda son muchas las voces de condena que se han alzado contra el primer ministro, el ex comunista Massimo d"Alema, por haber anunciado un reajuste en las pensiones poco antes de las elecciones europeas y locales, en las que el centro-izquierda ha obtenido pésimos resultados. Sin llegar a reconocer el efecto negativo que han tenido las pensiones en las pérdidas electorales del centro-izquierda, ayer el ministro de Hacienda, Amato, precisó que "revisaremos las pensiones, pero dentro del espíritu de concertación" con los sindicatos. Por su parte, el nuevo ministro de Trabajo, Cesare Salvi, subrayó que los recortes presupuestarios no afectarán al capítulo social. El Ejecutivo acogió con optimismo los datos del Istat. Para Paolo Onofri, consejero económico del Ministerio de Hacienda, el crecimiento del primer trimestre de 1999 se debe "a la fuerte demanda interna, mientras el sector exterior permanecía estancado". Según Onofri, "la economía está creciendo, pero debemos readaptar nuestra capacidad de competir a nivel internacional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de junio de 1999.

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