El Papa tiene que suspender todos los actos en Cracovia por una gripe

, ENVIADA ESPECIAL Una gripe acompañada de fiebre impidió al Papa cumplir el programa de la jornada de ayer. Juan Pablo II faltó, para desolación de sus compatriotas, a la misa en conmemoración del milenio de la diócesis de Cracovia, la antigua capital del país y la ciudad más ligada a la biografía de Karol Wojtyla. Anoche, el Papa tuvo fuerzas para asomarse a la ventana del palacio arzobispal de Cracovia donde reside estos días, bajo la cual se había organizado un recital al que asistieron centenares de personas. A los gritos de "salud", Wojtyla se asomó por fin.

"Gracias por vuestra presencia y por el concierto", dijo con voz vacilante y mostrando su aspecto febril al final de un día duro. El secretario de Estado Vaticano, Angelo Sodano, tuvo que sustituir al Pontífice en la misa ante una apabullante multitud -se habla de un millón de personas- congregada bajo la intensa lluvia en la explanada de Blonie, a las afueras de la ciudad. La homilía del Papa fue leída por el cardenal azobispo de Cracovia, Franciszek Macharski. El Papa tampoco acudió a la localidad de Gliwice, en la Alta Silesia. El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, informó poco antes de la misa del estado de salud del Pontífice que, a su juicio, no reviste gravedad. "Le está tratando su médico personal, Renato Buzzonetti, y no se considera necesario, por ahora, consultar a otros facultativos", dijo, y señaló que la fiebre del Pontífice, "no ha superado los 38 grados". Ocho horas después, Navarro Valls insistió, en una entrevista concedida a la televisión polaca, en que "el Papa se siente relativamente bien, dentro de lo que cabe cuando se tiene fiebre". El portavoz pospuso cualquier información sobre si el Papa mantendrá o no el programa de hoy. Navarro declaró ayer: "Espero poder informar mañana [por hoy] de si el Papa irá el viernes a Armenia. El Pontífice querría mantener el programa".

La jornada de hoy incluye, además del desplazamiento a Wadowice, otro a Stary Sacz, donde el Papa tenía previsto canonizar a la beata Cunegunda (Kinga), fundadora en el siglo XIII de un convento de Clarisas. Lo más probable es que emplee una conexión en directo por televisión desde el palacio arzobispal para pronunciar el ritual de esta ceremonia.

El jueves, además de celebrar una misa en la catedral de la fortaleza de Wawel, en Cracovia, Karol Wojtyla había anunciado por sorpresa que visitaría el santuario de Czestochowa, no muy lejos de la capital. La cita que parece ahora más remota es el viaje relámpago a Armenia, previsto para el viernes, con regreso el mismo día a Roma.

Hasta ahora, Wojtyla no se había visto obligado a cancelar ningún acto previsto en los 87 desplazamientos al extranjero que ha efectuado hasta el momento. El ritmo extenuante de este séptimo viaje a Polonia se ha dejado sentir en la salud del Pontífice, que el pasado sábado sufrió ya una caída en la Nunciatura de Varsovia que requirió tres puntos de sutura. Navarro Valls reconoció que el Papa había sentido "escalofríos" y un creciente malestar el lunes, durante una ceremonia en Sosnowiec, una localidad de Silesia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0015, 15 de junio de 1999.

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