Antolín Rato utiliza la filosofía budista como eje de su nueva novela
'La única calma' está situada en Madrid
Mariano Antolín Rato (Gijón, 1943) se ha planteado La única calma, su última novela, como un viaje donde "hay preparativos, surgen situaciones imprevistas y donde llega un momento en que la escritura del libro camina por sí sola". De cualquier modo, la filosofía del budismo zen inspira esta novela, ambientada en el Madrid actual y donde el protagonista pasa por distintas peripecias espirituales.
, Mariano Antolín admitió ayer influencias en su literatura tanto del budismo como de la llamada narrativa beat, con escritores como Kerouac o Burroughs a la cabeza. Pero el novelista asturiano matizó que su inspiración zen no remite "a un enfoque religioso o de apostolado, sino a una visión estética". A juicio de Mariano Antolín, el budismo concede una mirada más limpia y se trata de una espiritualidad donde "las palabras no son de nadie, sencillamente circulan". A partir de estas premisas, el autor de La única calma (Alfaguara) señala: "He pretendido transmitir mi relación con el mundo y con el budismo a través de una historia novelada". Antolín Rato parte del Madrid actual, desde un duro barrio periférico hasta un pueblo de la sierra, para narrar las andanzas espirituales de Alonso Vigil, que, en ocasiones, derivan en el realismo sucio. "Es casi un diario, un registro, donde ocurren muchas cosas", comentó el autor sobre su última novela. Tras publicar su primera narración, Cuando 900 mil Mach aprox, y recibir el Premio de la Nueva Crítica en 1975, Mariano Antolín Rato fue considerado un escritor underground. Sin embargo, el crítico Manuel Rodríguez Rivero, que ofició de presentador de La única calma, manifestó que Antolín Rato había llegado a la conclusión de que resultaba más eficaz una literatura "que envolviera el presente en la sabiduría de la narrativa clásica". Rodríguez Rivero calificó también La única calma de novela "filosófica".
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Las protestas contra la inflación en Irán registran el primer muerto en las protestas contra la inflación
Rusia acusa a Ucrania de matar a 24 civiles en un ataque con drones
Detenido un intruso que se coló dos veces en el palacio de Kensington de los príncipes de Gales durante las navidades
Nueve incendios en viviendas, 77 peleas y 17 robos con fuerza en la Nochevieja madrileña
Lo más visto
- Un petrolero perseguido por Estados Unidos en el Caribe pintó una bandera rusa en un intento de escape
- El vestido de Cristina Pedroche en las Campanadas 2025: un traje hecho con sus anteriores estilismos y en recuerdo a las personas con cáncer
- Jubilarse a los 66 años y 8 meses llega a su fin: la nueva edad de retiro de 2026
- Sandra Barneda: “Eso de las izquierdas y las derechas es arcaico, un pensamiento que solo sirve para marcar distancias”
- Campanadas 2025, de Pedroche a José Mota: baratas, escasas y recicladas




























































