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Lapido recoge la herencia de 091 en su primer disco en solitario

José Ignacio Lapido sigue mirando con nostalgia los tiempos de 091. "Es la banda de mi vida", dice hoy. La historia de ese grupo granadino acabó por todo lo alto en 1996 con un triunfal concierto de despedida que se recogió en disco. "El grupo duró catorce años, pero al final notábamos cierto cansancio. Después de ocho discos sentíamos que no podíamos empezar otro con la misma ilusión. Hay otras bandas que deciden alargar la faena, pero termina siendo algo patético. De todas formas, para mí, 091 fue una escuela donde aprendí a hacer canciones, a estar en escena y también los entresijos del negocio de la música", dice Lapido.Una lección que este compositor y músico no sólo no ha olvidado, sino que ha decidido renovar con su primer disco en solitario, Ladridos de perro mágico, en el que, además de componer y tocar la guitarra, Lapido canta y produce su disco. Un álbum en el que quedan huellas perfectamente audibles de la larga trayectoria que arrastra. "No quería una ruptura con mi pasado", dice Lapido. "He aprendido a hacer canciones de pop a mi aire. Mi estilo de hacer música ha ido madurando con los años".

Para Lapido, esa madurez responde a la necesidad de crear canciones a su medida. "No me planteo lo que está de moda y lo que no, ya he pasado por demasiadas modas", afirma con desgana. "Tampoco me planteo ser un vanguardista, el rock tiene ya 40 años y está casi todo hecho. Escribo las canciones poco a poco, de una en una, cuando me salen".

Hablar en sueños

Hablando en sueños, uno de los temas de ese disco, ha empezado a oírse con insistencia en las radios. Una canción que encaja con la sensación ambigua, entre la realidad y la imaginación, que planea sobre todo el disco. "La música tiene que reflejar la verdad de los sentimientos. La verdad de cada uno. Al final, lo que queda son las canciones, la melodía y la letra", dice algo lacónico. Tampoco le interesa a Lapido el rock en inglés que se hace en España. "No tienen un nivel suficiente de inglés y con eso sólo logran infantilizar el mensaje". Lapido es un hombre tranquilo, con un aire melancólico. Sus canciones reflejan ese estado de ánimo. "Soy algo escéptico", admite. "Las letras se nutren de esa confusión de sentimientos. La felicidad sólo existe durante pequeños momentos. Hablar de ello es como una tonta inocencia". Ríe un poco, como de sí mismo, y matiza su afirmación: "También hay algo de esperanza en alguno de los temas".El título del disco, que presentará en Madrid con un concierto el próximo día 17 de junio en la sala Caracol, es una alusión a los tiempos que vivimos, según este músico. "Hay cierta contradicción entre la tecnología y la creencia en cosas antiquísimas y superticiones absurdas. Es algo que trato de modo algo irónico en estos temas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de junio de 1999