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EEUU acusa a China del saqueo durante 20 años de sus principales secretos nucleares

China ha robado en las últimas dos décadas secretos norteamericanos tan importantes como el de la miniaturización de las cabezas nucleares y el del perfeccionamiento de la bomba de neutrones, según el informe del comité extraordinario del Congreso de EEUU presentado ayer. Este caso de espionaje continuado es equiparable tan sólo al del robo por la URSS del secreto de la primera bomba atómica a finales de los años cuarenta. A la habilidad de los agentes chinos se añade, según el informe parlamentario, el increíble descuido de los servicios de contraespionaje de EE UU, con el FBI a la cabeza.

La mayoría republicana del Congreso pidió ayer la dimisión de Janet Reno, responsable del Departamento de Justicia, que incluye el FBI, y del consejero de Seguridad Nacional, Sandy Berger. Reno fue acusada de "ineptitud" durante sus seis años en el cargo por no haber reaccionado a los indicios de que China estaba obteniendo secretos nucleares en laboratorios norteamericanos tan supuestamente seguros como el de Los Álamos. Pero Bill Clinton, que calificó de "constructivo" el informe del Congreso y en particular sus 38 recomendaciones, reiteró ayer su confianza en Reno y en Berger.El informe fue presentado por el presidente de la comisión extraordinaria de la Cámara de Representantes, el republicano Christopher Cox, y confirmó las recientes informaciones periodísticas sobre uno de los casos de espionaje más importantes del siglo. "China", dijo Cox, "ha organizado, con éxito espectacular, un amplio esfuerzo para obtener tecnología militar de EEUU por cualquier medio, legal o ilegal".

La principal conclusión del informe es que el éxito del espionaje chino en laboratorios nucleares norteamericanos ha puesto en evidencia fallos en los servicios de investigación tan graves e incomprensibles como, en otro orden de cosas, lo fue el error con los mapas que condujo al bombardeo de la Embajada china en Belgrado. Pero si el fiasco de Belgrado es atribuible a la CIA, encargada del espionaje de EE UU en el exterior, el de los laboratorios nucleares corresponde al FBI, responsable del contraespionaje en el interior.

Los niveles de seguridad en los laboratorios norteamericanos y la vigilancia del FBI "ni tan siquiera se corresponden a los más mínimos niveles exigibles", dice el informe, de 700 páginas y resultado de un año de investigación parlamentaria. "Estamos ante uno de los mayores fallos del contraespionaje en nuestra historia", dijo ayer el demócrata Norm Diks. El texto, aprobado unánimemente por los miembros republicanos y demócratas del comité, señala que China sigue manteniendo en pie su red de espionaje nuclear en Estados Unidos. Pekín, según el texto, usa todo un mosaico de métodos para hacerse con los secretos, desde la transmisión subrepticia de datos, planos e informes por científicos de origen chino que trabajan en laboratorios como Los Álamos hasta el estudio minucioso en Pekín de documentos técnicos desclasificados por el Gobierno y las universidades de Estados Unidos, pasando por la recolección de pequeñas confidencias de autoridades, científicos e industriales norteamericanos.

El pillaje de secretos nucleares, según el informe, se ha producido durante las presidencias del demócrata Jimmy Carter, los republicanos Ronald Reagan y George Bush y el demócrata Clinton. Pero, según Cox, "algunos de los robos más importantes se han producido en los últimos cuatro años", cuando Clinton proponía su política de "asociación estratégica" con Pekín.

La joya de la corona

Pekín se ha hecho con los códigos informáticos de siete cabezas nucleares, incluyendo la miniaturizada W-88, la joya del arsenal de Estados Unidos. Estas cabezas fueron diseñadas en los laboratorios de Los Álamos (Nuevo México) y Lawrence Livermore (California).

El pasado marzo, Wen Ho Lee, un científico de Los Álamos, fue despedido como sospechoso de haber pasado información a China, pero aún no ha sido detenido por espionaje. En 1997, Peter Lee, científico de Lawrence Livermore, fue declarado culpable de transmitir información secreta a China. Lee, según el informe, fue reclutado "apelando a su ego de científico y sus orígenes étnicos".

Los códigos informáticos de cabezas nucleares robados por China, dice, el informe "le han ahorrado años de cometer errores o seguir callejones sin salida". Los resultados aparecerán en el sistema de misiles balísticos móviles que Pekín está ultimando y que podría comenzar a ensayar este año y tener listo en el 2002. Pekín también se ha adueñado de importante información para perfeccionar la bomba de neutrones, que elimina a las personas manteniendo intactos los edificios.

"Con la tecnología robada a EE UU, China ha saltado a la era de las modernas armas termonucleares, lo que podría afectar al equilibrio de poder en Asia", dice el informe. China, añade, aspira no sólo a reincorporar Taiwan sino a convertirse en "la principal potencia de Asia. Esos objetivos se enfrentan a los intereses de EEUU, por lo que no puede descartarse la posibilidad de un enfrentamiento entre Estados Unidos y China".

Clinton quiere continuar con su acercamiento a Pekín

Bill Clinton intentó ayer restar dramatismo al clima de enfrentamiento que esta primavera, mientras la atención del mundo se concentra en Kosovo, se está desarrollando entre EE UU y China. Clinton dijo estar de acuerdo con muchas de las conclusiones del informe del Congreso sobre el robo chino de secretos nucleares y añadió que su Gobierno está "trabajando duramente" para mejorar la seguridad de las instalaciones nucleares de EE UU y la eficacia de sus servicios de contraespionaje.Pero su mensaje principal fue que continuará "la política de compromiso" con Pekín que, dijo, "ha producido beneficios para la seguridad nacional de EE UU". Entretanto, Pekín reaccionó con indignación a las "falsas" acusaciones del informe parlamentario y lo denunció como un intento de "satanizar" al gigante asiático y "desviar la atención" del reciente bombardeo de su embajada en Belgrado por un B-2 norteamericano. "Alguna gente en Washington sigue mirando a China con una mentalidad de guerra fría", dijo el portavoz de Exteriores.

El clima en el Capitolio de Washington, sede del poder legislativo, era en efecto de guerra fría. Numerosos republicanos, pero también algunos demócratas, calificaron de "grave amenaza" para EE UU la voluntad china de convertirse en "primera potencia" asiática.

Uno de los pocos grandes objetivos estratégicos de la política exterior de Clinton, el acercamiento a Pekín, ha sufrido en las últimas semanas severos daños. El bombardeo de la Embajada china en Belgrado provocó indignadas reacciones oficiales y populares en China, a resultas de lo cual el secretario de Defensa, William Cohen, retrasó ayer sine die el viaje a ese país que tenía previsto para junio. China considera también un desafío los últimos acuerdos militares entre Japón y EE UU, y la voluntad norteamericana de proteger con un "paraguas" defensivo a sus principales aliados asiáticos, incluido Taiwan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 1999

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