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Madrid celebra con Maruja Torres el éxito de 'Mujer en guerra'

El Gran Wyoming hace un emotivo e irónico retrato de la autora

El eclecticismo que la escritora y periodista Maruja Torres ejerce en su práctica profesional se vio reflejado en la fiesta que se celebró anoche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El motivo era celebrar el éxito de su libro de memorias Mujer en guerra. Más masters da la vida, editado por EL PAÍS-Aguilar, y que se ha situado entre los libros más vendidos -cerca de 100.000 ejemplares- en pocas semanas

El acto tuvo como glosador de la homenajeada a un cáustico, socarrón y provocador Gran Wyoming, que repartió cera a diestro y siniestro con la complicidad de Maruja Torres, quien, muy pegadita a él, no paraba de repetir: "Me encantan los números espontáneos". "He venido a hablar de Maruja Torres", dijo José Manuel Monzón, verdadero y ocultado nombre del Gran Wyoming, "a pesar de que soy de la generación de los que se han criado con las mujeres en guerra, y no nos lo agradecen, nos siguen regañando como si fuéramos los otros". "Así como la gente que no tiene preparación intelectual tiene en su casa un póster de Raquel Welch, yo tengo uno de Sharon Stone y leo a Maruja Torres para aprender a escribir", dijo el Gran Wyoming, quien señaló también que con un solo día de la vida de la periodista -a la que otorgó irónicamente, como hace ella misma en su libro, múltiples cualidades (discreta, equilibrada, diplomática con la gente que no le gusta...)- se podrían escribir seis libros de memorias. "He aprendido de Torres que peor que ser mala persona es ser mala periodista", dijo Wyoming.En el acto participó la orquesta de Manolo Gas, que, con éste al piano, interpretó diversos temas bailables en la sala de columnas del Círculo, en donde se creó un sugerente ambiente con las luces y viejas máquinas de escribir esparcidas por toda la sala y sobre las que se colocaron folios con textos escritos por la autora.

Maruja Torres dijo a los presentes que de una u otra forma la han acompañado a lo largo de los 18 años que ha vivido en Madrid que se ha vuelto recientemente a Barcelona porque es una ciudad que se puede ver desde lo alto de un monte, mientras que ahora Madrid se ve desde el fondo de un túnel. Torres afirmó, como no tiene oportunidad de contar en su libro, que Madrid es una ciudad importantísima en su vida. Tanto a Torres como a Wyoming les aplaudieron contundentemente. Un público que, como dijo Wyoming en uno de sus juegos, estaba totalmente entregado.

Entre los asistentes a la fiesta se encontraban, además de muchos profesionales de EL PAÍS, desde Jesús de Polanco hasta redactores en prácticas, los escritores Juan Eduardo Zúñiga, Juan José Millás, José María Guelbenzu y Manuel Vicent; del mundo del arte, Óscar Mariné, Juan Carlos Eguillor y María Corral; Ricardo Aroca, Jorge Urrutia o Luis Perdices, del mundo universitario; el restaurador Abraham, de Viridiana; políticos como Cristina Almeida, Cristina Narbona o Jacinto Pellón; profesionales del mundo de la música como Javier Gurruchaga, Reverendo, Nacho García Vega, Ricardo Solfa y Paquito Clavel -quien afirmó que Maruja Torres es una periodista "que ha venido desde el arroyo al top"-. También asistieron otras personas del mundo de la comunicación y de la cultura, como las hermanas Carmen y Elena Santonja, Diego Galán, Charo López y José María Pou, y profesionales de grupos editoriales distintos al que edita a Maruja Torres, como Ana Gavín, Jesús Ulled, Ana Rosa Semprún o Elisenda Nadal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 1999