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GUERRA EN YUGOSLAVIA Política y diplomacia

Solana reduce a dos las condiciones "clave" de la Alianza para cesar los bombardeos

El tablero diplomático sigue moviéndose. Ayer hubo un par de indicios en favor del optimismo. La reacción de la OTAN a la declaración de Belgrado en apoyo del acuerdo del G-8 fue menos hostil de lo habitual. Y provocó un gesto de Javier Solana, que redujo de cinco a dos las condiciones "clave" que exigen los aliados para detener los bombardeos: retirada de las tropas de Slobodan Milosevic y despliegue internacional para sustituirlas. Otro elemento: la Alianza interpreta el macabro trabajo serbio de destruir las pruebas de las fosas comunes como una señal de pronta retirada de esas zonas.

La Alianza vivió ayer un compás de espera, pendiente de las noticias de la reunión que mantuvieron en Helsinki el enviado especial ruso, Víktor Chernomirdin, el viceministro estadounidense de Exteriores, Strobe Talbott, y el presidente finlandés y mediador aliado, Martii Ahtisaari. Anoche aún no se tenían noticias en Bruselas sobre el desarrollo de las conversaciones, aunque fuentes aliadas recibían con optimismo el viaje de Chernomirdin, hoy mismo, a Belgrado. Acompañado, quizá, de Ahtisaari.El encuentro de Helsinki debería permitir hoy a los directores políticos del Grupo de los Ocho (G-8) seguir desbrozando el camino para pactar una propuesta de resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La declaración del Ministerio de Exteriores yugoslavo en favor de ese foro hace pensar que la iniciativa diplomática de los aliados y Rusia empieza realmente a abrirse camino. La Alianza acogió la declaración de Belgrado con cautela, pero no la descalificó. Si la aceptación yugoslava "incluye las cinco condiciones básicas de la OTAN sería un gran paso adelante", declaró el portavoz civil aliado, Jamie Shea. "Pero tenemos que ser muy prudentes hasta saber si es ése realmente el caso", añadió. El hecho de que la declaración fuera del ministerio, y no de la presidencia del Gobierno, era también motivo de duda. "Querríamos oír eso al presidente Milosevic en persona", explicó Shea, que no ocultó sus dudas "porque en la declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores aparece la expresión "con reservas". Todo consiste en saber que quiere decir con reservas. Hay que aclarar eso. Pero, si se confirma, constituye un paso adelante", concluyó el portavoz.

De cinco a dos

Poco después, el secretario general de la OTAN, Javier Solana, realizó un gesto más simbólico que real de flexibilidad al conformarse con dos de las cinco condiciones para detener los bombardeos: la retirada de las fuerzas serbias y el despliegue de una fuerza internacional. En la práctica no ha cambiado nada porque la primera condición (que paren las matanzas) se cumple por sí sola si se dan las otras dos. Y las dos que quedan (retorno de los refugiados y marco político a largo plazo) basta con que sean aceptadas por Milosevic porque su puesta en práctica exige tiempo.

La OTAN interpretó como un signo positivo la macabra tarea iniciada por los hombres de Milosevic en Kosovo: hacer desaparecer las pruebas del terror desatado en la provincia y en particular las fosas comunes en las que han sido enterrados los 5.000 kosovares que la OTAN estima que han sido ejecutados. "Puede ser una señal de que están empezando a preparar la retirada y quieren intentar destruir las pruebas de las matanzas", afirmó Shea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de mayo de 1999