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Corea del Norte reconoce que la hambruna causó 220.000 muertos

Las ONG estiman que las víctimas oscilan entre 1,5 y 3 millones

El régimen norcoreano ha quebrado excepcionalmente su tradicional secretismo. Pyongyang ha proporcionado, por primera vez, una estimación de las víctimas mortales provocadas por la hambruna que padece el país desde que en 1995 sufrió unas inundaciones: 220.000 personas. Los expertos extranjeros que trabajan con Corea del Norte -agencias de la ONU, ONG, etcétera- consideran que esta cifra es muy inferior a la realidad.

Jon In Chan, uno de los directores del comité encargado de relacionarse con las organizaciones que brindan ayuda a Corea del Norte, rompió esta semana el silencio impuesto por el régimen estalinista de Pyongyang ante representantes del Programa Alimentario Mundial (PAM) y ONG extranjeras.El funcionario indicó que en estos últimos cuatro años la mortandad había aumentado un 37% -de 6,8 a 9,3 por mil-. La población norcoreana asciende ahora a 22 millones, lo que significa que desde 1995 la media anual de muertos habría aumentado en 55.000 personas.

Las estimaciones efectuadas por otras fuentes son muy superiores.

Tras una semana de estancia en el país, una delegación de asesores de congresistas de EE UU evaluó el año pasado entre 300.000 y 800.000 las víctimas mortales al año de la hambruna. Otra delegación del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York calculó, por su parte, en dos millones los muertos hasta 1997, inclusive.

Una evaluación más pesimista fue proporcionada por el más destacado disidente norcoreano, Hwang Jang-Yop, el que fue ideólogo del Partido de los Trabajadores, quien, tras exiliarse, habló de 2,5 millones de fallecimientos a causa de la hambruna. Los budistas surcoreanos del Movimiento Compartir, que ayudan a los refugiados del lado chino de la frontera con Corea, calculan que los muertos son ya tres millones. Estos cálculos superan a los balances de víctimas de las grandes hambrunas que padeció África esta década y la pasada.

Cansancio de donantes

La divulgación del auge de la tasa de mortandad coincide con el escaso eco del último llamamiento del PAM a los países donantes para que le proporcionen 225 millones de dólares (34.941 millones de pesetas) para adquirir 553.000 toneladas de alimentos, que serán distribuidos en Corea del Norte. Hasta la fecha, el PAM sólo ha conseguido la mitad de la cantidad solicitada porque los países solicitados están cansados y deben, además, atender otras necesidades, como las surgidas en Kosovo.

La hambruna, que ha experimentado un ligero receso en 1998 gracias a un aumento de las cosechas, amenaza ahora con recrudecerse. La agencia de prensa norcoreana señaló el jueves que gran parte del país padecía una gran sequía. En opinión de los expertos extranjeros, la hambruna norcoreana no obedece ya a causas naturales, sino estructurales, que han creado una dependencia crónica de la ayuda humanitaria internacional.

Desde que en 1990 cesó la ayuda de la Unión Soviética, todo el país se viene a pique y no sólo la agricultura. Buena parte de las fábricas están cerradas por falta de energía, los transportes funcionan bajo mínimos y los hospitales carecen de material sanitario y medicinas.

La primera encuesta nutricional fidedigna, efectuada el año pasado por la ONU y ECHO (departamento de ayuda humanitaria de la Comisión Europea) sobre una muestra de 1.300 niños, ha arrojado un pésimo resultado. Por primera vez voluntarios extranjeros han visto, además, a niños mendigar en ciudades de provincias a pesar de que la mendicidad está rigurosamente prohibida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 1999