Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Unos inéditos rompen la imagen apocada de Gerardo Diego

Esa imagen excesivamente tímida, apocada, incluso pacata, que el poeta de la generación del 27 Gerardo Diego (Santander, 1896; Madrid, 1987) arrastró a lo largo de su vida desaparece en los textos, algunos inéditos, que se publican ahora en Memoria de Gerardo Diego (de los cuadernos de Luis Á. Piñer), editada por la Residencia de Estudiantes, que ayer se presentó en Madrid. Son fragmentos de los cuadernos de memorias que su discípulo el poeta Luis Á. Piñer (Gijón, 1910) escribió a lo largo de sus años de amistad con Gerardo Diego. Y en ellos devuelve una imagen del autor de El ciprés de Silos más viva, interesada en las nuevas corrientes poéticas y, sobre todo, la de un hombre generoso.Piñer, que ayer presentó el libro en compañía de Elena, hija de Gerardo Diego, declaró jovial, "camino de los 90", que era un libro de entre amigos. "No pretende ser un libro importante; en las cosas de la amistad sigo siendo lo que fui".

Elena Diego declaró que la semblanza del profesor y amigo describe la realidad de lo sucedido, con anécdotas que le han sorprendido incluso a ella. "Es un libro precioso, cuajado, redondo y maduro, fruto de una memorable vocación de Piñer de recordar a Gerardo Diego. Es una biografía real; gran parte de lo relatado pertenece a la vida familiar, y otra, a la intimidad de una amistad", dijo.

Juan Manuel Díaz de Guereñu, autor del prólogo y profesor de la Universidad de Deusto, destacó la amistad entre ambos poetas, que sobrevivió a situaciones difíciles y duras de la posguerra. Su Poesía española, antología fue decisiva para la consolidación de la generación poética del 27. "Además siguió siendo amigo de Piñer, represaliado y pobre cuando las circunstancias de la guerra les hicieron caer en lados distintos de la trinchera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 1999