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Editorial:
Editorial

Ayudar a las víctimas

A LOS 50 días del inicio de los bombardeos de la OTAN se puede discutir sobre si la iniciativa ha sido la causa o sólo el pretexto de la aceleración de la política de limpieza étnica de Milosevic. Lo incuestionable es la realidad de esa criminal política: de los 1,8 millones de albanokosovares que habitaban en Kosovo, la mitad, unos 900.000, han sido expulsados de su tierra, y varios cientos de miles más se encuentran en el interior, pero desplazados de sus hogares. Son datos ofrecidos hace dos días por ACNUR, el organismo de la ONU para los refugiados, en un informe en el que alerta sobre sus dificultades financieras para proseguir el trabajo que realiza sobre el terreno.Cuando aún quedan 1,3 millones de personas desplazadas a causa del conflicto de Bosnia, es incomprensible que no se previera el riesgo de una expulsión en masa. Pero una vez que ha ocurrido, el debate sobre la intervención militar no debería ser obstáculo para que partidarios y detractores unan sus fuerzas en ayuda de las víctimas. Aznar reiteró ayer en el Parlamento que el objetivo principal de la intervención es evitar la limpieza étnica, y no simplemente reforzar la autoridad de la OTAN, como le reprochó el portavoz de Izquierda Unida. El 75% de la fuerza de intervención es norteamericana, y sólo el 25%, europea. Pero si la UE carece de una eficaz política de defensa común, tiene, en cambio, la suficiente capacidad económica para asumir la responsabilidad principal en la financiación de la ayuda humanitaria.

El ministro de Trabajo dijo ayer que para fines de mes habrán llegado a España 1.200 refugiados. El criterio de no alejar de la zona a los expulsados, salvo en casos especiales, es coherente, pero hay que hacerlo compatible con el de aliviar la carga de los países más próximos. El 46% de los refugiados, más de 400.000 personas, está en Albania, y el 23%, en Macedonia. Con independencia de la ayuda que esos países necesitan, urge atender las demandas del ACNUR para evitar el deterioro de los campos de refugiados, donde pronto pueden aparecer las enfermedades contagiosas. Es perentorio también prestar auxilio a las personas desplazadas dentro de Kosovo, muchas de las cuales vagan sin rumbo por el territorio. Ésas son ahora las prioridades de los aliados; y de cómo las asuman depende en buena medida la credibilidad política de la intervención militar iniciada hace 50 días.

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