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Schröder pide a Los Verdes apoyo a la política del Gobierno en Yugoslavia

El futuro del Gobierno federal alemán, formado por el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes, depende de la capacidad de persuasión del ministro de Exteriores, Joschka Fischer, que deberá hoy convencer al congreso extraordinario de su partido de que apoye su política en Yugoslavia o, por lo menos, un compromiso para no socavar la línea gubernamental. El canciller federal, Gerhard Schröder, confía en el "sentido común colectivo" del congreso y anuncia que Fischer "no se retirará y no hay ninguna crisis de Gobierno".

Los portavoces verdes no confirmaban ayer ni desmentían los rumores difundidos por el diario conservador Die Welt, que, citando medios del partido, aseguraba que el ministro había amenazado con dimitir si el Congreso apoyaba un alto el fuego incondicional e indefinido en Yugoslavia. Estos políticos coincidían en subrayar las dificultades que plantearía a Fischer el Congreso, si éste se decanta por una línea contraria a la suya. Si esto sucede, surgirá una situación "muy problemática" que obligaría a los ministros verdes y al grupo parlamentario a "reflexionar de nuevo", manifestó ayer de forma precavida el jefe del grupo parlamentario, Rezzo Schlauch.Por su parte, el diputado verde Hans-Christian Ströbele, uno de los representantes de la alternativa pacifista a la política gubernamental, expresó ayer su deseo de que Fischer continúe siendo ministro de Exteriores, porque, según dijo, Los Verdes son "responsables por la guerra y, por tanto, tienen también la responsabilidad de acabar con ella rápidamente y corregir los daños en la medida en que esto sea posible". Ströbele recomendó ser "precavido" ante rumores. La idea de que una derrota de Fischer podría suponer la salida de Los Verdes en el Ejecutivo federal alemán alarma al partido, que no desea abandonar el poder, pero sí recibir garantías de que se está haciendo todo lo posible para volver a una vía diplomática. Fischer goza de un gran carisma en el partido y piensa emplear a fondo su persuasión, según indican las dos intervenciones programadas para hoy, una al principio y otra al final de la jornada.

Los partidarios de Fischer insisten en que no existe alternativa alguna mejor al ministro en la política alemana, y contribuyen así a fomentar la idea de que el ministro resulta un personaje imprescindible.

El triunfo de los pacifistas sería el fin de la participación de Los Verdes en el Gobierno y el comienzo de la "autodescomposición". Tras reconocer que la política de Los Verdes está en contradicción a su programa electoral, Ströbele manifestó que la cuestión fundamental es si Los Verdes son un partido antibélico y un partido del movimiento pacifista o son "otro partido".

En el Congreso existen tres posiciones distintas: la interrupción incondicional e inmediata de los bombardeos sin limitación en el tiempo; un alto el fuego condicionado y limitado en el tiempo para dar a Milosevic la oportunidad de comenzar una retirada que sea verificable, y el apoyo incondicional a la posición de Fischer. Esta última contempla un alto el fuego en caso de que Milosevic dé una señal verificable de retirarse de Kosovo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de mayo de 1999

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