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ETA transmite a los partidos de Lizarra la falta de avances en sus contactos con el Gobierno

El Gobierno y ETA han mantenido dos contactos indirectos e intercambiado otros tantos mensajes desde el pasado noviembre que no han servido para hacer prosperar un diálogo directo y oficial entre ambas partes, según reconoce la organización terrorista en un informe leído en una reunión de la comisión permanente del Pacto de Lizarra celebrada en abril. ETA aclaraba así, para frenar especulaciones, que, pese al intercambio de mensajes, el Ejecutivo rehúsa responder por escrito a las dos cartas que le ha enviado y añade que el Gobierno no da garantías suficientes para abrir un canal de comunicación.

El informe, de más de dos folios, realiza una descripción detallada de la historia de los contactos mantenidos entre la organización terrorista y el Ejecutivo español y sus posteriores fracasos. El documento se remonta a los preliminares que llevaron a las conversaciones de Argel en 1989 con el Gobierno socialista y llega hasta la vía más seria mantenida hasta la llegada del PP a La Moncloa en 1996 a través del premio Nobel de la Paz de 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel.En la referencia a los contactos mantenidos con el Gabinete de José María Aznar, ETA reconoce que ha intercambiado en dos ocasiones mensajes con emisarios del Ejecutivo, al que dice haber remitido también dos cartas desde que se inició la tregua el pasado septiembre. Sin embargo, este intercambio de mensajes no sirvió para hacer prosperar un proceso de diálogo. La organización terrorista se queja en el texto enviado al Pacto de Lizarra de que el Gobierno se haya negado en todo momento a "responder por escrito" a estos mensajes.

El primero de los contactos indirectos se produjo, siempre según el citado documento etarra, el pasado mes de noviembre, dos meses después de que la banda declarase su tregua unilateral y poco después de que el jefe del Ejecutivo, José María Aznar, reconociera su disposición a dialogar con el entorno de ETA. Esta primera comunicación indirecta no fue asumida como oficial por la organización terrorista, que no quiso reconocer al enviado del Gobierno como interlocutor válido, por lo que ésta se desarrolló de forma muy rápida. No obstante, sirvió para que ETA enviara una misiva al Gabinete en la que especificaba las condiciones en las que estaría dispuesta a iniciar el diálogo.

Aunque de forma velada, ETA hacía referencia a este primer encuentro indirecto en su comunicado hecho público el 21 de diciembre pasado. En él negaba oficialmente la existencia de un contacto directo con el Ejecutivo, pero reconocía que éste había tenido "medios y testimonios oficiales para ello". En el informe leído ante la permanente de Lizarra hace tres semanas, la banda terrorista afirma haber enviado dos cartas al Gobierno enunciando las garantías mínimas que deberían cumplirse para que prospere un diálogo, según fuentes conocedoras del texto.

El perfil del mediador

ETA ha sostenido por escrito, y además así lo ha expresado en varios de sus boletines internos, su preferencia por un intermediario reconocido por ambas partes que sirva como mediador en la fase preliminar de un proceso de diálogo.La figura del mediador deseada por la organización terrorista, y especificada por escrito, sería la de una persona que guardase "un perfil en la línea de Pérez Esquivel", internacionalmente reconocido y con un prestigio exterior suficiente como para dar pie a la "internacionalización" del proceso de diálogo.

Sin embargo, esta idea sostenida firmemente por ETA choca de pleno con la que mantiene el Gabinete de José María Aznar que está haciendo todo lo posible por evitar precisamente esa internacionalización del proceso de paz y, mucho más, del diálogo que está dispuesto a mantener con la organización terrorista.

En esta discusión de importancia capital hay que situar precisamente la declaraciones realizadas por el presidente del Gobierno, a mediados del pasado mes de enero, cuando afirmó que "ETA aún no ha designado sus intermediarios para el proceso de diálogo".

Esto se interpreta como una respuesta a la demanda del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco de acordar un intermediario extranjero, además de ser un intento de Aznar por transmitir a la opinión pública que no sería un problema del Ejecutivo español si el proceso de paz no prosperaba.

Garantías para el diálogo

En las dos cartas enviadas al Gobierno, ETA insiste en las garantías que considera necesarias para poner en marcha un proceso de diálogo. En ellas se niega a aceptar las vías seguidas hasta ahora por el Ejecutivo, que no quiere mezclar en el proceso de pacificación a ningún representante de un país extranjero, y reitera que Aznar no ha contestado "como es debido", es decir, por escrito, según fuentes del Pacto de Lizarra.La carta enviada ahora por la banda terrorista a los integrantes del Pacto de Lizarra ha quedado en poder de uno de los miembros de la comisión permanente. En cambio, otro texto de ETA leído en octubre pasado en otra reunión de ese pacto fue quemado en ese mismo momento.

La permanente del Pacto de Lizarra, que integra a representantes del PNV, Eusko Alkartasuna, Euskal Herritarrok, Izquierda Unida y Abertzaleen Batasuna (la izquierda abertzale del País Vascofrancés), así como organizaciones como el movimiento social Elkarri, ha celebrado al menos una decena de reuniones desde que se constituyó, a finales del pasado enero.

Precisamente hoy celebrará, en Vitoria, su última reunión antes de las elecciones del próximo 13 de junio. La intención de los partidos y organizaciones firmantes del acuerdo es abrir un paréntesis para preservar el proceso de pacificación de la lucha electoral y evitar así cualquier protagonismo del Pacto de Lizarra mientras dure la contienda electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de mayo de 1999

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