Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Ertzaintza cree que los autores de la muerte del mendigo no pertenecen a ninguna "tribu urbana"

La Ertzaintza centra sus investigaciones sobre el homicidio de un joven indigente, apaleado en la noche del sábado en Getxo, en un grupo de jóvenes que habían estado bebiendo litronas frente al pórtico de la parroquia del barrio de Romo donde dormía Alejo Aznar, de 33 años. Los sospechosos no pertenecen a ninguna tribu urbana, según las primeras pesquisas policiales. El apaleamiento del mendigo, drogadicto y enfermo de tuberculosis, quien vivía en la calle desde hacía varios años, sorprendió a la policía de Getxo, que le había atendido varias veces.

Alejo Aznar llevaba "bastantes" años viviendo en la calle. Su estado de salud era muy malo y en el barrio de Romo, donde murió, todos recuerdan su imagen "espectral" de los últimos tiempos. Hacía meses que apenas se alimentaba. Su madre decidió cerrar una cuenta que durante un tiempo le permitía comer en un bar de ese barrio getxotarra porque se hartó de saber que sólo pagaba tabaco y alcohol. Padecía tubercolis, recordaba ayer un joven de la DYA de esa localidad vizcaína, que le atendió en numerosas ocasiones. Tambiésn era seropositivo, según reconocía él mismo. Pero, al final, fue el ataque brutal de un grupo de jóvenes, presumiblemente ebrios, lo que puso fin a sus días. Ésta es la hipótesis principal que baraja la policía vasca tras las primeras investigaciones. El ataque se produjo cuando faltaba poco para la medianoche del sábado. Alejo Aznar yacía entre cartones, protegido por una manta, en el pórtico de la parroquia de San José Obrero, en el barrio de Romo. Mientras, un número de jóvenes todavía sin determinar, pero próximo a la decena, se divertía bebiendo litronas en uno de los bancos ubicado frente a la parroquia. Apenas unos pocos metros de distancia separaban a uno de otros. Fueron unos segundos. Los chicos se levantaron, se dirigieron al vagabundo y le apalearon. Después fue hallado herido de gravedad en uno de los bancos. Algunos testigos presenciales han declarado que el ataque se cometió con una barra de hierro; otros que se encontraban a unos metros han asegurado que usaron para la agresión "una especie de bate de béisbol". La hora en que se produjo el ataque, hacia las 23.40, facilitó el que hubiera gente en la calle Ezequiel Aguirre y sus alrededores. Sin embargo, a pesar de la luz eléctrica, parece que era difícil identificar los rostros del grupo, reconoció una joven de 14 años, que afirmó ayer que presenció la agresión cuando charlaba con unas amigas mientras esperaba a su madre en las cercanías. "Hecho polvo" Mientras se esclarecen los hechos, ayer a media tarde se practicó la autopsia al joven indigente en el hospital de Basurto. Alejo Aznar ingresó todavía con vida en el centro sanitario de Cruces. Sin embargo, poco después los médicos confirmaron su muerte, que pudo deberse a una hemorragia interna. "Estaba muy hecho polvo", coincidieron ayer fuentes de la Policía Municipal de Getxo y del departamento de Bienestar Social del municipio. Personal de ambas instituciones, que conocían bien al fallecido, ya que le habían atendido en numerosas ocasiones, señalaron que Aznar "nunca" les había comentado que hubiera sido atacado por bandas de jóvenes ni tampoco que se sintiera amenazado, tal y como algunos testigos aseguraron en un primer momento. A pesar de la situación de indigencia en que vivía, el joven recibía una ayuda municipal económica de mantenimiento desde el mes de septiembre de 1998, un dinero que en los últimos meses le era administrado por las Hermanas de la Caridad. También se le había sufragado en varias ocasiones una pensión para que pudiese pernoctar y se le sugerió el ingreso en una institución de beneficencia, lo que Aznar rechazó. "Estuvo en un centro de rehabilitación de toxicómanos, pero no quería estar allí", recordaban ayer las citadas fuentes de Bienestar Social. La Policía Municipal de Getxo también socorrió "bastantes veces" a Alejo Aznar y aunque disponía de su ficha policial por "pequeños delitos", en los últimos meses no añadió ninguno nuevo. "Se limitaba a deambular. No comprendemos qué tipo de chicos han podido matarle porque en el municipio no hay bandas de ningún tipo. Es todo muy raro. Jamás hemos tenido un suceso de estas características", recalcaron las fuentes policiales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de abril de 1999

Más información

  • El grupo había estado bebiendo "litronas" cerca de donde dormía el indigente en Getxo