La piqueta cae sobre La Rosilla

La Comunidad de Madrid derriba las primeras cinco casas de uno de los "hipermecados de la droga"

El poblado marginal de La Rosilla, en Vallecas Villa, ofrecía ayer su imagen habitual: coches de policía, decenas de toxicómanos consumiendo su dosis en rincones mugrientos, niños correteando y trabajadores sociales intentando desempeñar su tarea por calles llenas de basura. Pero en este escenario cotidiano, había un elemento nuevo, una excavadora. El trabajo de esta máquina dió el pistoletazo de salida a la promesa del presidente regional Alberto Ruiz-Gallardón de desmantelar en un año este poblado de realojamiento de chabolistas convertido en hipermercado de la droga.

La piqueta cayó sobre las primeras cinco casas bajas de las 137 que está previsto tirar. Parte de sus moradores fueron realojados en bloques de viviendas fuera del barrio y el resto en casas de La Rosilla cuyos habitantes habían sido trasladados horas antes a pisos.

En total fueron cinco las familias que ayer abandonaron el núcleo para vivir, desde ahora, en vecindarios con payos de Ciudad Lineal, Vicálvaro, Usera y Vallecas Villa y Puente.

"Vamos a un piso del pueblo de Vallecas, pero es mucho más pequeño que la casa que dejamos en La Rosilla", explicaba una joven viuda al volante de un coche en el que trasladaba las pertenencias de su familia, formada por ella, sus dos hijos y su madre, que quería abandonar el barrio desde hace tiempo.

A su alrededor, otras mujeres apilaban tiestos y somieres sin disimular su enfado. "Nos tiran la casa y nos llevan a otra de aquí al lado que ha dejado vacía una familia, no hay quien lo entienda", explican. "Dicen que va a ser hasta que haya un piso donde realojarnos, pero ya veremos", aseguran rodeadas de chiquillos.

Otra vecina, que aún no sabe cuando abandonará La Rosilla, espera con impaciencia ese momento. "Aquí ya no se puede vivir", afirma señalando a la zona del barrio con más trapicheo.

Portavoces de la Comunidad de Madrid explican que la selección de familias para la operación de ayer no se ha realizado de forma caprichosa. Se eligieron cinco casas que estuvieran en hilera porque su demolición es menos complicada y si no se ha podido realojar aún a todos sus habitantes en pisos es porque se trata de familias numerosas para las que ahora no había viviendas adecuadas. En su lugar se ha sacado del poblado a otras familias y se ha utilizado su casa para los afectados por los derribos.

En La Rosilla viven 164 familias en 137 casas. levantadas en dos fases: las 88 primeras en 1992 y el resto en 1997. En mayo serán realojadas 4 familias ; 15 en junio; 13 en julio; 15 en septiembre; 15 en octubre; 11 en noviembre; 21 en diciembre; 30 en enero del año próximo; 23 en febrero y 10 en marzo. También está previsto el desahucio de aquellas con un nivel de ingresos demasiado alto para vivir en un piso social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de abril de 1999.

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