Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los Rothschild venden su herencia

La rama austriaca de la célebre familia saca a subasta el patrimonio artístico recuperado del expolio nazi

La rama austriaca de la dinastía Rothschild anda con prisas por recuperar el tiempo perdido. Su herencia artística, valorada en más de 20 millones de libras (unos 5.000 millones de pesetas), sale a subasta apenas cinco meses después de que el Gobierno de Viena levantara el veto a la exportación de estas exquisitas obras de arte y antigüedades."Querían aprovechar la temporada fuerte de subastas. Además, la familia ya no posee las lujosas mansiones donde antaño se ubicaba la colección y los costes de almacenaje son muy elevados", señaló ayer un portavoz de la casa Christie"s de Londres, responsable de la subasta.

Fueron los barones Albert y Nathaniel von Rothschild quienes amasaron el grueso de la colección en el siglo XIX. Entre sus reliquias se encuentran tres retratos del holandés Frans Hals -contemporáneo de Rembrandt-, exquisitos muebles franceses, un juego único de vinagreras de plata y varios manuscritos renacentistas. Incluye, además, dos importantes relojes de pared montados en Vaux-le-Vicomte por Berthoud, el relojero del rey, que los expertos relacionan con uno similar que se exhibe en el Palacio Real de Madrid.

Una colección tan valiosa en manos de una familia de banqueros judíos no pasó inadvertida por Hitler. Según los anales, las fuerzas nazis confiscaron los cuadros, esculturas, armas y demás joyas de los Rothschild en menos de veinticuatro horas de la anexión de Austria, en 1938. Uno de los herederos, Alphons, logró escapar del país. Su hermano, el barón Louis, no tuvo tanta fortuna. Cayó prisionero, pero demostró tener bastante sangre fría. La leyenda cuenta que, cuando la SS llegó a su mansión a detenerle, el barón envió al mayordomo a la puerta con el mensaje de que estaba cenando. Sugirió a los oficiales de la temida fuerza policial nazi que pidieran cita, a lo cual, aseguran algunos informes de la época, accedieron sin rechistar.

Muchas obras de arte de familias judías nunca llegaron a recuperarse. Otras van apareciendo en diversos museos internacionales y sus dueños originales luchan legalmente por recobrarlas. En cambio, el extraordinario alijo de los Rothschild volvió a ver la luz en 1945.

Tropas americanas descubrieron la colección en una estación de esquí del Tirol, donde presuntamente aguardaba los planes definitivos sobre su nuevo destino: un museo en honor de Hitler.

El Gobierno austriaco nunca cuestionó la propiedad de esta colección confiscada por los nazis. Sin embargo, prohibió su salida del país y exhibió gran parte de los cuadros, muebles y esculturas en los principales museos nacionales. Finalmente, en septiembre del año pasado, el Ejecutivo de Viena aprobó una nueva legislación para restituir a sus respectivos dueños las obras de arte robadas por las tropas de Hitler. Y el pasado febrero levantó el veto todavía vigente respecto a la exportación de la herencia de la rama austriaca de la dinastía Rothschild.

La principal heredera actual, Bettina Looram-Rothschild, hija del barón Alphons, entró inmediatamente en contacto con la casa Christie"s. Su deseo, asegura la portavoz de la compañía, era vender la colección en Londres durante el periodo fuerte de subastas. Ayer, Christie"s anunció para el 8 de julio lo que espera será "la subasta más interesante de la temporada". "Con estas obras de arte europeo, raras e históricas, Londres confirma su importancia como centro global de subastas", afirma.

La colección que pierde Austria abarca un total de 250 obras de arte y antigüedades. Además de los cuadros de los viejos maestros y algunos muebles que antaño pertenecieron al rey francés Luis XVI, incluye piezas de armería, instrumentos musicales de los siglos XVI y XVII y objetos científicos que coleccionó Nathaniel von Rothschild.

Entre los manuscritos destaca el Libro de oraciones de la familia, uno de los tesoros del arte de las ilustraciones en miniatura del Renacimiento, cuya venta podría superar los 700 millones de pesetas. Un precio similar podría alcanzar el retrato del mercader holandés Tieleman Roosterman, obra de Frans Hals, o algunos otros lotes. En total, los responsables de Christie's confían en recaudar más de 5.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 1999