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GUERRA EN YUGOSLAVIA Los bombardeos

Un misil de la OTAN alcanza a un tren de civiles

Las autoridades serbias aseguran haber rescatado al menos 10 cadáveres calcinados

ENVIADO ESPECIALUn tren de pasajeros, un coche de civiles, dos puentes, una refinería y una fábrica fueron alcanzados ayer por misiles y bombas de la OTAN en Yugoslavia, cuestionando en buena medida el argumento de que la Operación Fuerza Aliada tiene exclusivamente objetivos militares. La versión oficial que Belgrado difundía anoche arrojaba un saldo de al menos 13 muertos y decenas de heridos civiles durante ataques aliados en tres escenarios de las operaciones que intentan poner definitivamente fuera de combate al Gobierno de Slobodan Milosevic. La OTAN reconoció ayer el posible error. "Parece que había un tren en el momento del ataque; lo sentimos", admitió un alto funcionario de la Alianza Atlántica.

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Fuentes militares en Belgrado dijeron que un misil fracturó un tren de pasajeros que transitaba por un puente de Grelica, enviando al convoy a las profundidades de un precipicio alrededor del mediodía. Grupos de rescate extrajeron al menos 10 cadáveres calcinados de entre las ruinas de dos vagones del tren alcanzado en un puente, a 250 kilómetros al sureste de la capital.Algunas versiones indican que el tren, en ruta hacia Grelia, vía Macedonia, había quedado paralizado en medio del puente minutos después de que varios misiles de la OTAN destruyeran el cableado eléctrico. De confirmarse esta teoría, el tren en cuestión debió ser una presa fácil: desde el inicio de la campaña contra Yugoslavia, bombarderos y misiles disparados desde la escuadrilla naval aliada en el Adriático han tenido como blanco prioritario las infraestructuras. La estrategia aliada consiste en cortar todos los canales de comunicación entre Serbia y Kosovo a fin de impedir el reabastecimiento de tropas leales a Milosevic acampadas en la turbulenta provincia.

Fuentes de la Alianza admitieron ayer que sus misiles han podido afectar a este tren en el ataque al puente de Grelica y lamentaron el incidente, informa desde Bruselas "No podemos excluir que haya habido víctimas civiles. Los medios de Belgrado dicen que ha habido dos muertos", dijo ayer un alto funcionario de la OTAN, aunque posteriormente el Gobierno yugoslavo ha hablado de al menos 10 víctimas. Las mismas fuentes aliadas negaron que la intención del ataque haya sido hacer descarrilar al tren de forma deliberada y subrayaron que el puente atacado "era un importante paso de suministros, por lo que era un objetivo militar".

Aunque en esta ocasión la OTAN no habla tanto de error cuanto de casualidad, de mala suerte, esta es la tercera vez en que los aliados admiten haber afectado a un objetivo civil de manera no deseada. El primer caso se dio en la ciudad de Aleksinac, donde un misil se desvió 200 metros de su trayectoria y destruyó varias viviendas residenciales. El segundo caso fue el bombardeo de zonas habitadas de la capital kosovar, Pristina, también debido a un error en la trayectoria de los misiles lanzados desde los aviones aliados.

Otras víctimas

Fuentes oficiales en Belgrado añadieron que al menos dos personas fueron pulverizadas cuando un misil alcanzó el Ford Escort en el que viajaban desde pristina a Kosovo Polje, al norte. Otro pasajero murió en el hospital, según la agencia Tanjug. Escuetos informes militares mencionaban la destrucción de dos puentes en las proximidades de la frontera con Kosovo.Más amplios fueron los detalles de fulminantes ataques contra una refinería en Pancevo, 20 kilómetros al noreste de Belgrado, que provocó graves daños en los depósitos de combustible, aunque no se registraron víctimas. Pasadas las diez y media de la noche, se registró un intenso fuego de la artillería antiaérea al este y oeste de la capital yugoslava después de que se oyera una violenta detonanción procedente de Pancevo. La televisión serbia también mostró imágenes de gigantescos incendios de los tanques de petróleo de la refinería de Novi Sad. En esta ciudad a 80 kilómetros al norte de Belgrado, duramente bombardeada en los últimos días, los misiles también alcanzaron el cuartel del Ejército.

Posteriormente, se mostraron nuevos destrozos en el vasto complejo industrial de Kragujevac, atacado ferozmente el viernes pasado y en la noche del domingo. El complejo incluye la fábrica de automóviles Yugo, pero incluye talleres para la construcción de lo que el presidente de la firma estatal Zlava, Milan Beko, define como "armas de caza". El pasado sábado, al día siguiente de un devastador bombardeo aliado de Kragulevac, Beko aclaró que desde hace una década la fábrica dejó de producir fusiles de asalto AK47 y otras armas de la industria exportadora que feneció con el colapso del comunismo.

En Belgrado, donde pasadas las ocho y media de la tarde de ayer volvieron a sonar las sirenas que anuncian los bombardeos de la OTAN, predomina la convicción de que los enemigos de Serbia no van a detener su ofensiva hasta no ver la total destrucción del Gobierno de Milosevic y la consecuente "ocupación" de Albania y Kosovo. Mientras se celebraba la cumbre de la OTAN en Bruselas, en Belgrado hubo una inusitada intensificación de fervor patriótico gracias, en parte, al público resurgimiento de una banda de rock que atrajo millares de jóvenes en la Plaza de la República. El concierto del grupo Generación 5 pregonaba patriotismo frente a la "brutal agresión" capitaneada por Washington.

Sensación de rabia

Si en algo están de acuerdo los diversos analistas yugoslavos es que la cumbre de Bruselas -con la posibilidad nada descartable de una intensificación de los bombardeos y un notable incremento de la presencia de tropas estadounidenses y europeas en Macedonia, amén de la disposición albanesa a actuar como portaviones de la OTAN- puede concluir con un endurecimiento del esfuerzo militar para destruir a Milosevic, imponer los objetivos (no bendecidos por Naciones Unidas) en Serbia e instalar a un dócil régimen en Belgrado. De momento lo que domina a los serbios es la sensación de rabia. Los signos de impotencia no se han hecho públicos porque los medios de comunicación, que ignoran la aterrorizada fuga de los albaneses de Kosovo, aceleran e intensifican un sentido de unidad nacional que recuerda a la reacción popular iraquí cuando Bagdad sigue siendo atacado desde 1991 por las fuerzas aliadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 1999