Turismo
Fue la tarde del domingo del puente de San José. Pasé por la plaza de España, en el centro de Madrid y de las rutas de los turistas que se hacen fotos delante de Don Quijote. Y me dió vergüenza ser vecina de esta ciudad que, en el recuerdo de tantos extranjeros, permanecerá como sucia, churretosa y llena de broza.Porque la plaza ajardinada estaba literalmente llena de papeles, envases de plástico, lata y cartón, que rebosaban de las papeleras y estaban esparcidos por las zonas de tierra y pavimento y por las de hierba, mientras muchísima gente tomaba el sol. Algunos, que estaban en la hierba, tenían esos envases aún a su lado, pero es que no podrían dejarlos en mejor sitio, a menos que se los llevaran a casa o lejos de allí, porque las papeleras de hierro son muy pequeñas y en las grandes de plástico verde, en forma de trampa, da asco meter la mano y están colocadas donde más molestan al paso y también llenas. El problema lo conocemos bien: es que nadie limpia ni recoge residuos desde el viernes, o el jueves en caso de puente, al lunes, aunque supongo que en los contratos se exigirá a las empresas que mantengan limpia la ciudad, no que limpien equis veces. La solución es evidente: que haya papeleras estéticas y más capaces, y que, cada día, se limpie y se recojan los desechos, selectivamente en tres o cuatro bolsas, para que el día de fiesta, cuando la gente va a disfrutar de su ocio lo haga de verdad porque la ciudad está más limpia que nunca.-
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