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El parque eólico de Elguea obtiene la autorización para instalarse

La Diputación de Álava autorizó ayer la instalación del parque eólico de Elguea. Con este paso, se cumple el último trámite para que la empresa Eólicas de Euskadi -participada por igual entre el Ente Vasco de la Energía e Iberdrola- pueda levantar los 40 molinos de aire previstos en ese territorio entre Álava y Guipúzcoa. La instalación requiere medio año de trabajos. El parque, presupuestado en 3.600 millones de pesetas, ocupará poco más de siete hectáreas. Según sus promotores, generará 66 millones de kilowatios por hora al año, lo que permitirá suministrar electricidad para uso doméstico a cerca de 100.000 personas, es decir, casi la mitad de la población de Vitoria. El parque de Elguea parte con el rechazo de diversos colectivos ecologistas, así como de la Federación Guipuzcoana de Montaña y un grupo de profesores universitarios de la Facultad de Geografía, Prehistoria y Arqueología de Vitoria. Este último grupo, encabezado por el catedrático Eugenio Ruiz Urrestarazu, cuestiona las cifras facilitadas por Eólicas de Euskadi y entiende que la repercusión del proyecto sólo abastecería a 10.000 personas puesto que "el consumo doméstico es ínfimo" en comparación con el industrial. La potencia generada en Elguea será 30 veces inferior a la de la central nuclear de Garoña, en Burgos. Se instalarán 27 molinos en territorio alavés y otros 13 en Guipúzcoa, cada uno con una potencia de 600 kilowatios. La concesión se establece por 30 años y la empresa deberá pagar 200.000 pesetas anuales por cada generador a los ayuntamientos afectados. El diputado general de Álava, Félix Ormazabal, recordó ayer que el parque cuenta con la aprobación del Gobierno vasco y que del proyecto inicial han variado algunos aspectos. Por ejemplo, el relativo al transporte de la energía: "Hemos obligado a que no se realice mediante cableado aéreo, sino que sea subterráneo". De ese modo, se reducirá el impacto medioambiental. Los ecologistas, pese a todo, entienden que se mantiene un alto impacto en el paisaje, con los 60 metros de altura de cada molino. La empresa argumenta que, como consecuencia de su construcción, el parque evitará las emisiones contaminantes de las centrales térmicas convencionales: 60.000 toneladas anuales de dióxido de carbono y 240 toneladas del dióxido de azufre, causante de la lluvia ácida. Por el contrario, un parque eólico, según sostiene la adjudicataria, tiene un efecto depurativo similar al que producen 2,7 millones de árboles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 1999