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Cargas explosivas causan 250 millones en daños en una arenera de Ourense

Santiago de Compostela

Cuatro potentes cargas explosivas hicieron saltar por los aires, en la madrugada del sábado, las instalaciones de una empresa dedicada a la extracción de arena en la laguna de Antela, en el municipio de Sandiás (Ourense), según informó ayer la Guardia Civil. El sabotaje destruyó por completo las oficinas de Graveras Límea y dejó inservibles tres barcazas usadas para dragar. Sus dueños admitieron que desde hace tiempo recibían amenazas, cuyo origen no concretaron, y calcularon en 250 millones de pesetas el valor de los daños.Un enorme estruendo sobresaltó el sueño de los habitantes de Sandiás y otras localidades cercanas sobre las cuatro y media de la madrugada del sábado. Algunos vecinos lograron distinguir cuatro explosiones consecutivas. Sólo dos horas antes, los trabajadores habían abandonado las instalaciones sin advertir nada sospechoso.

De momento, la Guardia Civil no ha confirmado cuál fue el explosivo utilizado. En cualquier caso, todo indica que se trataba de una acción bien planeada. Eran cargas potentes que se repartieron por las dependencias de la empresa para causar el mayor daño posible y cuyo estrépito se oyó en un radio de cinco kilómetros. Dos de las bombas que colocaron en sendas barcazas fondeadas en la laguna; la tercera, en otra de las dragas que estaba siendo reparada en tierra, y la cuarta, en las oficinas. Las embarcaciones quedaron inservibles y las oficinas, destrozadas. Los dueños afirman que necesitarán varios meses para volver a la actividad, lo que puede dejar en el paro a sus 15 trabajadores.

Amenazas anónimas

Los empresarios de la arenera, Raúl González Piñeiro y José Sanchidrián, adquirieron la firma hace unos 10 años a un mexicano. La suya es una de las ocho industrias que se dedican a extraer arena en lo que queda de la laguna de Antela, desecada en los años sesenta. Confesaron que habían recibido amenazas en los últimos meses, algunas mediante escritos anónimos, y han manifestado sus sospechas a la Guardia Civil, aunque ni las víctimas del sabotaje ni los investigadores han divulgado sus hipótesis sobre los móviles del atentado.

Hace 14 años, ya fue detectado otro explosivo en las instalaciones de una arenera de la comarca de A Límea, pero entonces la Guardia Civil fue avisada a tiempo de desactivarla. Algunos vecinos de Sandiás aluden a la desaforada competencia entre las empresas, pero el presidente de las industrias del sector, Cándido Nóvoa, mostró su convicción de que los autores del sabotaje no están vinculados al negocio en esa zona de Ourense.

Antela, que llegó a ser el mayor lago de la Península Ibérica, se desecó artificialmente en los sesenta para dedicar su superficie al cultivo intensivo de la patata. La extracción de áridos y el modo en que se ha acometido la concentración parcelaria han afectado al medio ambiente y los ecologistas mantienen desde hace años una batalla para que al menos se mitiguen los daños causados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de marzo de 1999