FÚTBOL 25ª JORNADA DE LIGA

La Real especula con sus posibilidades

Los donostiarras conceden un empate a un Villareal en el que Craioveanu demostró su aptitud

La Real Sociedad, habilidosa a la hora de gestionar ventajas tempranas, especuló ayer de forma obscena con su crédito y sus posibilidades reales. Tanto, que acabó entregando el resultado a Craioveanu (precisamente él), el único jugador del Villareal que se senaló presente.La Real propuso veinte minutos de pasión, gol incluído, antes de sumirse en una pereza estudiada que acabó por entumecerle primero, y tumbarle, finalmente. Enfrente, el equipo levantino ni siquiera esgrimió intención hasta que logró recuperarse de un arranque que puso a bailar todas sus líneas. Es decir, entró en el partido mediada la segunda mitad. Hasta entonces, los donostiarras encontraron el el trinomio Aranzabal-Gómez-Sa Pinto un oasis de juego, un surtidor de ocasiones que insinuaban a las claras la goleada. Falso. A la hora de rematar, Kovacevic recordó sus dificultades para reencontrase con el gol. En esos minutos ilusionantes, el conjunto de Bernd Krauss llegó incluso a encontrar juego por su banda dercha. Toda un anovedad para un equipo marcado por la zurda de Aranzabal y De Pedro. Ausente éste último, Aranzabal volvió a ejercer de centrocampista con criterio, reclamando sobre sus espaldas el peso de un equipo parcialmente mutilado desde la derecha. Por ahí, Jauregi buscó a Aramburu sin encontrarlo, lo que reconvino (una vez más) todo eljuego al costado izquierdo. La Real, acostumbrada a administrar sus esfuerzos con el marcador de cara, recurrió en última instancia a la paciencia para arrollar al Villareal: el clásico contragolpe que enmudece al rival cuando más trata éste de imponer su dialéctica ofensiva. Se equivocó o sus cálculos erraron por defecto. De acierto y de carácter.

REAL SOCIEDAD 1- VILLARREAL 1

Real Sociedad: Alberto; Jauregi, Antía, Pikabea, L. Rekarte; Aramburu, Gómez, sa Pinto, Aranzabal; De Paula (Fuentes, m. 80) y Kovacevic (Idiakez, m. 67).Villareal: Palop; Gerardo, Robert, Téllez, Tasevsky; Arregi, Díaz (Gaitán, m. 66), Alberto, Imanol (García San Juan, m 45); Craioveanu y Moíses (Alfaro, m. 60). Goles: 1-0. M. 13. De Paula, a centro de Aranzabal. 1-1. M. 88. Craioveanu aprovecha un rechace dentro del área y fusila a Alberto. Árbitro: Pérez Burrull. Amonestó a Téllez, Robert, Sa Pinto, Gómez, García San Juan, Dea Paula y Gerdo. Unos 22.000 espectadores en Anoeta. La Real entregó una placa conmemorativa al Villareal, que jugaba su primer encuentro de Liga en Anoeta.

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El conjunto de Irulegui nunca perdió la perspectiva del encuentro, se mantuvo ordenada atrás y se encomendó al olfato de Craioveanu como única alternativa ofensiva. Como si defendieran un empate. Con esto Sa Pinto dejó de recibir balones, Gómez y Aranzabal dejaron de buscarse y la Real se convirtió en una sala de espera: del rival, de la ducha.

Los contragolpes realistas únicamente se insinuaron cuando el Villareal entendió la displicencia local, afinó el tacto para encontrar a Craioveanu y descuidó su retaguardia. Los donostiarras armaron así contras tan peligrosas en su elaboración como estériles en su ejecución. Aquí, Kovacevic exasperó al público con su lentitud y su egoísmo. Después, sería Idiakez, su sustituto, el que competiría con él en el capítulo de desatinos. La Real se agotaba en amagos inútiles que animaban el apetito del Villareal. Mordió de la mano de Craioveanu, a dos minutos del final, cuando la Real se imaginaba pegada a la cabeza de la tabla (hubiera sido su tercera victoria consecutiva). También cuando el Villareal se asomaba al pozo de la clasificación. El empate les deja a medio camino de casi nada.

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