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CRISIS EN LOS BALCANES

Westendorp: "Ganaré el pulso a los radicales serbios y reconquistaré a los moderados"

Oleada de protestas y dimisiones tras el arbitraje sobre Brcko en detrimento de los serbios

"Nos están echando un pulso, pero se lo ganaremos a los radicales serbios y reanudaremos la colaboración con los moderados", declaró ayer a EL PAÍS el alto representante internacional para Bosnia, el español Carlos Westendorp, después de reunirse con los serbios de esa república ex yugoslava para intentar apaciguar su ira. Westendorp destituyó el viernes al presidente de los serbios de Bosnia, el ultranacionalista Nikola Poplasen, al tiempo que un comité internacional de arbitraje negaba a esa comunidad la administración de la estratégica ciudad de Brcko. Ambas decisiones, pero sobre todo la última, han suscitado una airada oleada de protestas y dimisiones entre los serbios radicales y moderados de Bosnia.

Los serbios se levantaron ayer noqueados sin presidente, sin primer ministro y sin su ansiada ciudad de Brcko, y muchos hablaban de la necesidad de organizar la resistencia.La negativa a concederles la ciudad de Brcko, cuyo control habría garantizado la continuidad territorial de su área dentro de Bosnia, provocó la dimisión del primer ministro de la República de Srpska, el moderado Milorad Dodik. Srpska es la entidad que reagrupa a los serbios de Bosnia. Zivko Radisic, el miembro serbio de la presidencia federal de Bosnia instalada en Sarajevo, anunció que para manifestar su disconformidad dejaba de participar en ese órgano colegial.

Poplasen, presidente de la república Srpska, rechazó la sanción que le había impuesto Westendorp por obstaculizar el proceso de paz. Su vicepresidente, Mirko Sarovic, se negó a ocupar el cargo tal y como se lo había pedido el alto representante internacional. El viernes por la noche ambos obtuvieron el respaldo del régimen del presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic. Un comunicado oficial leído en la televisión serbia calificó de ilegal la decisión contra Poplasen porque viola los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra. Los serbios se concentraron ayer en varios lugares para protestar.

Westendorp se empeñó en varios frentes para contener la protesta. Se desplazó hasta una base de la OTAN cerca de Banja Luca para tratar de razonar a Dodik y a los serbios moderados reagrupados en la coalición Sloga (Unidad). "Les he encontrado hundidos, todos quieren dimitir", comentó por teléfono tras regresar a Sarajevo. "Temen que el arbitraje sobre Brcko refuerce a los ultras" del Partido Democrático Serbio.

"Intenté convencerles de que el arbitraje no es tan malo, que, en buena medida, se aplicarán sus leyes en Brcko y que lo importante son las carreteras y los hospitales que construyen gracias a la cooperación internacional", prosiguió Westendorp. "Todo ello les ayudará a ganar las próximas elecciones". "No tienen más salida que seguir trabajando con nosotros".

Con el ultra Poplasen Westendorp no tiene, en cambio, la intención de mantener ningún diálogo, a pesar de que es posible que la Asamblea Parlamentaria de los serbios de Bosnia, que se reúne hoy, le confirme en su cargo. "Se tiene que marchar; si no lo hace por las buenas, deberán sacarle las fuerzas de seguridad locales, y, si no lo consiguen, serán las tropas internacionales las que se encargarán de ello", afirma amenazador.

Westendorp no tiene dudas de que detrás de Poplasen está Milosevic. "Lleva tiempo intentado desestabilizar Bosnia para distraer la atención internacional y reducir la presión que padece en Kosovo", asegura. "Poplasen no actúa por cuenta propia, sino por encargo" de Belgrado.

En el tercer frente, el del boicoteo de las instituciones federales anunciado por el miembro serbio de la presidencia colegial, Westendorp intentó "persuadirle de que vuelva a desempeñar su puesto". "Si él y sus amigos del partido socialista abandonan las instituciones federales harán el juego a los radicales que intentarán usurpar sus cargos". "Dejarles tocar poder es harto peligroso". "Son unos mafiosos a los que hay que impedir que incrementen su poder", subraya.

Los 30.000 soldados de la fuerza de estabilización de la OTAN (Sfor) desplegados en Bosnia controlan la situación. En consecuencia, Westendorp no teme incidentes graves, aunque sí le preocupan "los que puedan provocar los agitadores a sueldo que se introduzcan en algunas de las manifestaciones convocadas".

Ayer mismo se produjo un incidente ilustrativo del aumento de la tensión. Militares norteamericanos de la Sfor dispararon y dieron muerte a un ciudadano serbio que intentó atacarles en un restaurante cerca de Brcko en el que estaban almorzando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 1999