Tranquilo y solícito

A su paso por Valencia, Pierre Boulez ha confirmado esa regla apócrifa que dice que cuanto mayor es la calidad y el prestigio de un artista más solícito, afable y cercano a la gente se muestra, en contraposición a aquellos que, con muchos menos méritos, han convertido su impostura de artista en una marca de distinción. El compositor francés, nacido en 1925, que puso en marcha el renovador centro de investigación musical Recherche et Coordination Acoustique-Musique, atendió amablemente, haciendo gala de de un fino humor, a los medios de comunicación momentos antes de coger un avión a Lisboa y tras haber ofrecido ya su concierto en una sala abarrotada de público. Boulez dirige sin batuta, y cuando habla no deja de mover las manos, aunque de una manera parsimoniosa, transmitiendo tranquilidad. Lejos queda, al menos en apariencia, el airado Boulez que se enfrentó a André Malraux, cuando éste era ministro de Cultura, y rechazó su plan para la reforma de la música francesa.


























































