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POLÉMICA EN VÍSPERAS DE LOS "OSCAR"

Un premio sin perdón

Elia Kazan, que vive en la costa Este de EEUU alejado de la luz pública, no va a hacer ninguna declaración sobre la actual polémica, según manifestó ayer a este periódico su abogada, Floria Lasky. En The New York Times, Lasky había asegurado que el cineasta no va a pedir perdón por lo que hizo cuando le entreguen el Oscar. "Él no dijo nunca que fuera una decisión fácil", explicó. "Y además algunos de sus más duros opositores nunca han pedido perdón por apoyar el estalinismo". Bob Ramey, presidente de la Academia de las Artes y Ciencias del Cine, que concede los oscars, aseguró que Kazan se iba a comprar un traje para recibir el premio."Los guionistas tienen sentimientos muy fuertes respecto a la lista negra", explica Daniel Petrie, presidente del Sindicato de Guionistas de Hollywood. "Estoy seguro de que el 99% de nuestros miembros se opondría a lo que Kazan hizo en aquel tiempo. Pero la decisión de la Academia de premiar a Kazan no se basa en su postura política, ni tampoco es a pesar de ella. Su única motivación es reconocer una obra singular. Espero y creo que la mayoría de los guionistas de hoy puedan ver el acto en esa dimensión".

Otro defensor de Kazan ha sido Karl Malden, con quien colaboró en La ley del silencio. De hecho, fue el actor quien propuso formalmente a la Academia que le dieran el Oscar honorífico, argumentando que la política no tenía por qué condicionar un reconocimiento artístico.

Incluso Lauren Bacall, que, junto a su entonces marido, Humphrey Bogart, fue uno de los personajes más visibles de Hollywood en la oposición contra McCarthy, dice ahora que el cineasta merece el Oscar porque "ha hecho películas inolvidables, increíbles e imperecederas, y el reconocimiento es por su trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1999