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El más popular y el gran ausente en las urnas

Es el gran ausente de las elecciones municipales que se celebraron ayer en Irán. Gholamhusein Karbaschí, de 45 años y sin duda el más popular de los alcaldes de Teherán en las últimas décadas, no se ha presentado como candidato. "Nadie me ha pedido que lo haga", confiesa en un tono a medio camino entre la decepción y la indiferencia. Afirma que su situación legal (está pendiente de un recurso de apelación ante el Supremo) no ha tenido nada que ver. "No sé si podía presentarme, no lo he intentado", asegura en la sede del diario Hamsharí (Ciudadano), el influyente periódico del Ayuntamiento de Teherán que creó y aún dirige.

Su juicio se convirtió el año pasado en el primer jaque de los conservadores al Gobierno reformista. Karbaschí pagaba así su colaboración en el triunfo electoral del presidente Mohamed Jatamí. Durante dos meses, los iraníes siguieron expectantes las sesiones judiciales que, en un alarde de transparencia sin precedentes, fueron retransmitidas por radio y televisión. El regidor fue condenado por dos casos de malversación de fondos en un proceso casi político. La pena final (dos años de cárcel, 10 de inhabilitación para cargo público y una multa de unos 150.000 euros, en lugar de los 60 latigazos impuestos en primera instancia) está suspendida a la espera de la decisión del Supremo.

Hacia la democratización

Valora las elecciones de hoy como "un paso importante hacia la democratización del país", aunque no quiere hacer predicciones sobre los resultados. Por supuesto, respalda a los candidatos de la lista de Kargozarán (Servidores de la Construcción), el movimiento político creado en 1996 en torno al entonces presidente Alí Akbar Hachemí Rafsanyaní y que él lidera. Rafsanyaní fue el hombre que se fijó en su trabajo como gobernador de Isfahán y le trajo a Teherán en 1989 para poner en orden una ciudad caótica, contaminada y sucia.

Este hoyatoleslam (rango inmediatamente inferior al de ayatolá en el clero shií) que cambió el turbante por el traje para ser un tecnócrata, fue uno de los principales apoyos de Jatamí en las presidenciales de 1997. Sin embargo, da la impresión de haber perdido entusiasmo por el proyecto. "Lo más importante de la elección de Jatamí es que ha animado a la gente a participar en los asuntos del país, pero no vemos avance en la situación económica", contesta al valorar el año y medio de Gobierno reformista.

En conjunto, ¿le parece positivo o negativo? "No se puede decir sin tener un elemento de comparación. Si la referencia es la época de Rafsanyaní, fue mejor aquélla; pero si comparamos con lo que hubiera hecho Nateq-Nuri [el candidato derrotado en 1997], Jatamí es mucho mejor", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de febrero de 1999