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Los iraníes dan un espaldarazo a Jatamí con una elevada participación en las municipales

ENVIADA ESPECIALLos iraníes respondieron ayer con una alta participación al llamamiento de su presidente, Mohamed Jatamí, para que acudieran a las urnas a elegir por primera vez desde la revolución islámica, hace 20 años, a los concejales de sus pueblos y ciudades.Tanto en Teherán, donde se disfrutó de una jornada primaveral, como en otras grandes ciudades, el cierre de los colegios se retrasó varias horas para facilitar el voto. A falta de encuestas a pie de urna, la respuesta ciudadana se interpretaba como un respaldo a las políticas reformistas del Gobierno de Jatamí. El presidente siente que ha cumplido con "uno de los compromisos" que adquirió al llegar al poder.

"Se recogerá el voto de todos los ciudadanos que a la hora del cierre se encuentren esperando", anunció a media tarde el ministro de Interior, Abdolvahed Musavi Larí, a la televisión estatal iraní, que en todos sus informativos mostró colas de gente votando en diversos puntos del país. "Sí, la asistencia es muy numerosa", reconocía con satisfacción el presidente de la mesa electoral instalado en la escuela Razi de la calle de Vali-e-Aser, al norte de Teherán. A dos horas del cierre, este afable maestro de escuela contaba que llevaban gastadas 500 libretas con 50 papeletas de voto cada una. Es decir, 25.000 votantes. Y seguían llegando. Sobre todo, jóvenes. Igual impresión que en la huseiniya (cofradía) Ershad de la calle de Shariati. "Desde luego, hay más participación que para la Asamblea de Expertos", reconoció un periodista local, "aunque habrá que esperar para saber si se acerca al récord [87%] de la elección presidencial", en mayo de 1997."Estoy contento de haber conseguido en menos de dos años uno de los objetivos que defendí durante mi campaña", declaró Jatamí a los periodistas, tras depositar su voto en la urna 121. "Estas elecciones darán poder a la gente", añadió. Eran las 10.20 cuando el presidente entraba en el colegio electoral situado junto a la casa del fallecido ayatolá Jomeini, en el mismo lugar donde el fundador de la República Islámica solía pronunciar sus discursos. Tras saludar a los seis integrantes de la mesa electoral, Jatamí hizo entrega de su libro de filiación (a modo de documento de identidad) al presidente de la misma, quien, tras registrar sus datos, sellar su libreta y tomarle la huella dactilar, le hizo entrega de la papeleta. Sobre un fondo verde con el símbolo de Irán, dos columnas numeradas del 1 al 15 esperaban los nombres de los candidatos. El presidente se quitó las gafas, sacó una pluma del bolsillo interior de su sotana y escribió sus elegidos ayudándose de una chuleta. Luego dobló la papeleta y la depositó en la urna.

Sin garantía de secreto

Del mismo modo, sin una cabina que garantice el secreto, votaron varios millones de iraníes en todo el país. Muchos jóvenes acudían llevando en la mano la propaganda del Frente Pro Jatamí, una cartulina del tamaño de un calendario con la imagen del presidente en el anverso y la lista de candidatos, encabezados por Abdolá Nurí, en el reverso. "He votado porque me importa el destino de este país", explica Amir, un estudiante de ingeniería mecánica de 23 años. Su amigo Arash, de 20, añade: "Me gusta el presidente porque nos respeta y ha logrado una mejor imagen de los iraníes en el mundo. Haría lo que estuviera en mi mano para apoyarle".

Sólo en la capital hubo 3.200 colegios electorales instalados en mezquitas, escuelas, hospitales y otros lugares públicos. E incluso al aire libre, como el de la Universidad de Teherán, donde numerosos asistentes a la plegaria del viernes aprovecharon para depositar su voto, ya que no existen listas electorales que les obliguen a acudir a un colegio determinado, siempre que lo hagan dentro de su ciudad de residencia.

"He votado porque el líder así nos lo ha pedido", manifestó Mohamed Fasedián, un estudiante de teología que acababa de escuchar cómo el conservador ayatolá Kashaní criticaba los carteles electorales en color por su coste en un momento de crisis económica e insistía en la necesidad de votar a candidatos que refuercen la ideología islámica. "No debemos traicionar al Islam. Los escritores no pueden escribir o decir lo que quieran. Hay que salvaguardar los principios de la revolución", dijo el orador de la plegaria antes de negar la existencia de discrepancias entre las autoridades del país y atribuir esa interpretación a "las mentiras de las radios extranjeras". Aun así, Fasedián declaró que había votado a Nurí y a Mohamed Ajim Asgharzadeh, otro de los candidatos reformistas. "Son los únicos que, en mi opinión, son lo bastante buenos para hacer el trabajo", justificó el estudiante para no rellenar las 15 casillas que corresponden a Teherán.

El número de concejales varía de acuerdo con el tamaño de la ciudad o municipio, y no era obligatorio llenar todos los huecos. El escrutinio es uninominal, por mayoría a una sola vuelta. La utilización del código numérico que aparecía al lado de cada candidato en las listas expuestas en los centros de votación de la capital quedó desechada, por lo que no habrá recuento electrónico, ni siquiera en Teherán.

Dado que el número total de candidatos ronda los 300.000 (sólo en Teherán se presentaban 3.969) y que los nombres de los candidatos se escriben a mano sobre las papeletas, no se espera tener resultados definitivos "hasta dentro de una semana o diez días", según el ministro de Interior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de febrero de 1999

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