Las universidades británicas invierten 48.000 millones en empresas de armas
Una ONG critica el destino de los fondos de pensiones académicos

Las universidades británicas han invertido conscientemente parte de los fondos de pensiones de sus empleados, el equivalente a 48.000 millones de pesetas, en empresas que fabrican armamento. La práctica, denunciada ayer por la organización no gubernamental Campaña contra el Tráfico de Armas, es aplicada también por asociaciones benéficas infantiles que buscan los mejores resultados contables.Aunque en virtud de la Ley de Pensiones de 1995 cualquier compañía está obligada en el Reino Unido a presentar ante sus asociados las mejores ofertas, hasta el propio Gobierno de Blair ha matizado dicho mandato. "Los accionistas pueden tener en cuenta, con total libertad, cualquier consideración de índole moral, social o medioambiental a la hora de invertir", según reza un documento oficial publicado en 1998.
A pesar de ello, el informe elaborado por Campaña Contra el Tráfico de Armas revela que cerca de 180.000 millones de libras correspondientes a cuotas de jubilación han sido colocadas por las universidades nacionales en firmas como British Aerospace, Racal, Vickers, Rolls Royce, GEC, Lucas Varity o GKN, "los mayores fabricantes de armamento del Reino Unido", según la propia organización.
Estas empresas fabrican desde motores de aviones militares a piezas sueltas que son exportadas, entre otros países, a China, Turquía, Indonesia y Arabia Saudí, todos ellos criticados por quebrantar los derechos humanos.
Algunas universidades tienen participaciones a su nombre en la misma industria. "Las más notorias son Oxford y Cambridge, que suman unos 10 millones de libras en acciones (2.400 millones de pesetas) entre ambas", sigue el informe. Las de Manchester, Leeds, Glasgow y Liverpool han invertido cada una un millón de libras (240 millones de pesetas).
"Cómo puede un centro docente promocionar el saber y luego invertir capital en compañías que venden, directa o indirectamente, armas. Sin tener, además, ninguna obligación de hacerlo", se preguntaron ayer portavoces de Campaña contra el Tráfico de Armas.


























































