GUNNAR AUSPLUND.
En una isla sueca en terreno inhabitado, Ausplund construye en 1937 su casa de verano: dos cuerpos que se integran frente a un acantilado, acogidos por un macizo granítico. En el interior, la chimenea, una vez más, es la que ordena el espacio al que se va ascendiendo a medida que se avanza por escalones.


























































