"Hemos tenido mucha suerte"

"Siempre odié el té, pero cuando los guerrilleros que nos tenían secuestrados me daban una taza cada día, ésta me sabía a gloria", asegura el misionero español Luis Pérez Hernández. Durante sus 10 días de cautiverio sólo comió un plato al día: arroz con una salsa local picante. "Nos han tratado bien. Debían tener órdenes superiores de cuidarnos. Nunca me pude duchar en estos días, sólo lavarme la cara un poco"."La verdad es que creo que hemos tenido mucha suerte. El jefe del grupo que nos secuestró era un antiguo oficial del Ejército sierraleonés, y se notaba en sus maneras. Si no nos hubieran capturado ellos, lo habrían hecho otros rebeldes".

El padre Pérez Hernández recuerda bien el día de su captura. "Sabíamos que el RUF se preparaba para tomar Freetown, pero la ofensiva del 6 de enero nos cogió por sorpresa, cuando nos quisimos dar cuenta ya nos habían sobrepasado, estábamos detrás de sus líneas. Al principio llegó un grupo de rebeldes y nos quitó una camioneta; al día siguiente llegó otro diferente y nos la devolvió diciendo que a los misioneros y a las ONG había que respetarlos. Pero cada día llegaban nuevos rebeldes cada vez más nerviosos. Unos pedían una cosa y otros otra. Sabíamos que en el momento que nos quedáramos sin nada que ofrecerles estaríamos en peligro. Por ello decidimos dormir fuera de la misión. Cada noche saltábamos un muro y nos escondíamos cerca. Apenas podíamos descansar. Lo curioso es que el primer día que pude dormir bien fue la primera noche del secuestro, la del 12 de enero. Ahora que sé que llevo un mes con los mismos zapatos estoy muy cansado".

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El padre Pérez Hernández se encuentra bien anímicamente, parece muy fuerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de enero de 1999.

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