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Cadena perpetua para el hombre que inoculó el sida a su bebé

Brian Stewart, un enfermero estadounidense que ha sido hallado culpable de haber inyectado a su hijo de once meses sangre infectada con el virus del sida, fue condenado ayer a cadena perpetua por un juez del Estado de Misuri. Al anunciar la sentencia, el magistrado dijo que estaba seguro de que el condenado arderá en el infierno. Stewart, de 32 años, fue declarado culpable el pasado mes de haber intentado asesinar a su hijo para evitar pagar a la madre la pensión correspondiente a su mantenimiento. Desde entonces, el criminal esperaba la condena definitiva. El niño, que ahora tiene siete años y que sobrevive gracias a un potente cóctel de fármacos, es alimentado a través de un tubo conectado a su estómago, ha perdido la mayor parte del oído y ha estado varias veces al borde de la muerte. "Realmente usted está a la misma altura de un criminal de guerra", dijo el juez. "Creo que su hijo va a ir al cielo y que cuando Dios finalmente le llame, usted arderá en el infierno para toda la eternidad". Stuart, al parecer, inyectó la sangre contaminada al niño en 1992, cuando el pequeño se hallaba en la habitación del hospital donde estaba siendo tratado de asma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de enero de 1999