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Herencia española difuminada

Han pasado cien años desde que España perdió Puerto Rico ante la invasión de las tropas del general Nelson Miles en Guanica, y casi medio siglo desde que la isla estableció una relación especial con Estados Unidos llamada Asociación Libre.En el corazón del viejo San Juan, la capital de la isla, el restaurante más popular data de 1848 y se llama La Mallorquina, pero está rodeado por cadenas americanas como Burger King y Hooters (famosa por sus camareras de enorme busto).

La arquitectura colonial española se conserva impecable en el centro, y la fortaleza de San Felipe del Morro (construida en 1514 y hoy propiedad del servicio de parques nacionales de EE UU) aún podría servir para defender San Juan.

En los suburbios, el avance de los malls o centros comerciales satisface a quienes miden su calidad de vida comparándose con sus familiares y amigos residentes en EE UU. Todos los puertorriqueños tienen alguno: hay 3,8 millones de boricuas en la isla y sólo 300.000 menos en el continente.

Hace tiempo que los jóvenes puertorriqueños dejaron de mirar a España para orientar la vista hacia EE UU, pero las empresas españolas han regresado a la isla y ahora los cajeros automáticos del Banco Bilbao Vizcaya y del Banco Santander se han abierto un hueco entre los del Banco Popular de Puerto Rico y el Citibank. La primera multinacional española, Telefónica, está también implantada a través de TLD.

También se ha abierto camino hasta el corazón del viejo San Juan la cadena de bocadillerías Pan"s & Company, cuyo nombre parece una burla de la cultura española. Como colofón, los boricuas reciben también la inenarrable oferta del canal de TVE internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1998