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Dos precedentes en dos siglos

Bill Clinton es el tercer presidente en los 222 años de historia independiente norteamericana acusado formalmente por el Congreso de delitos susceptibles de provocar su destitución. Los dos precedentes son Andrew Johnson, en 1868, y Richard Nixon, en 1974."Aunque fue exonerado, Johnson perdió su capacidad de liderazgo político". Así concluye la Enciclopedia Británica su artículo sobre Andrew Johnson, el primer presidente en la historia norteamericana sometido a un proceso de impeachment o destitución. Ocurrió en 1868 después de que Johnson destituyera a su secretario de Guerra en contra de la voluntad del legislativo, lo que entonces no estaba permitido. El comité de Asuntos Judiciales y luego el pleno de la Cámara de Representantes aprobaron el procesamiento por abuso de poder de aquel presidente, un ex demócrata que había sido adoptado como vicepresidente por el republicano Abraham Lincoln, al que tras su asesinato sucedió en la Casa Blanca. Johnson, que se definía como "unionista", fue juzgado en el Senado, al que sólo le faltó un voto para alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para destituirle. La reconciliación con los Estados del Sur fue el trasfondo de aquel caso.

Nixon, en cambio, no quiso pasar la humillación de sufrir todo el proceso de impeachment. Dimitió el 8 de agosto de 1974. Días antes, el 27 de julio, el comité de Asuntos Judiciales había recomendado al pleno de la Cámara de Representantes su impeachment por tres artículos: engañar al pueblo norteamericano respecto a su papel en el Watergate, obstaculizar la investigación de este asunto de espionaje en la sede electoral del Partido Demócrata y desafiar la autoridad del Congreso. Muchos de sus correligionarios republicanos se aprestaban a votar en su contra en la Cámara de Representantes y el Senado, y la mayoría de la opinión pública estaba en su contra. La prueba acusatoria final fueron las grabaciones de sus conversaciones en la Casa Blanca que él mismo había ordenado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1998