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Aitana Sánchez-Gijón, elegida presidenta de la Academia de Cine por unanimidad

La actriz señala que presentó su candidatura porque "hay que asumir responsabilidades"

No era una película, pero su argumento no podía ser más cinematográfico. No era ficción, sino realidad. La protagonista, Aitana Sánchez-Gijón, fue elegida ayer por unanimidad de sus compañeros nueva presidenta de la Academia de Cine, con lo que se convierte en la primera mujer que rige los destinos de esta institución. El reparto que la apoyaba estaba compuesto por grandes secundarios, como Fernando Trueba, Manuel Gómez Pereira, Agustín Díaz-Yanes, Icíar Bollaín y muchos más, y fuera del plató, su padre, con un gran ramo de claveles rojos.

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Aitana Sánchez Gijón, nacida en Roma hace 30 años, abandonó ayer por unas horas el rodaje de su nueva película, Volaverunt, que dirige Bigas Luna en los alrededores de Jerez de la Frontera para acudir en Madrid a la asamblea anual de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, donde se debatía el cambio en la presidencia de la institución, regida durante los últimos cuatro años por el director José Luis Borau. La actriz, que ha compatibilizado a lo largo de su carrera profesional el cine y el teatro, tanto dentro de España -Boca a boca, El pájaro de la felicidad, La camarera del Titanic- como en el extranjero -Un paseo por las nubes, junto a Keanu Reeves-, encabezaba la única candidatura, con el realizador catalán Ventura Pons, como vicepresidente primero, y el productor Andrés Santana, como vicepresidente segundo, presentada en los plazos previstos.La votación, a la que acudieron unos 80 de los 800 miembros con los que cuenta la Academia, se realizó a puerta cerrada y contó con el apoyo de todos los asistentes, excepto un voto en contra y una abstención.

Sólo tras su elección, fue cuando la actriz se decidió a hablar. Y dijo que su intención era la de ser la "cabeza visible" de la institución "cuyo poder está en el conjunto de sus miembros", además de comprometerse a continuar la labor emprendida por su antecesor, el realizador José Luis Borau. "Estamos en la línea de salida para iniciar la carrera", manifestó Aitana Sánchez-Gijón.

La actriz no tuvo reparos en confesar que no le fue fácil aceptar la decisión y que su principal objeción se basaba en la posibilidad de que chocara con su carrera artística. La propuesta le llegó de José Luis Borau y el equipo directivo saliente de la Academia. "Me dieron dos días para decidirlo, pero en realidad sólo necesité uno. Me convencí de que hay que asumir las responsabilidades cuando te llegan y no salir corriendo. A la vida hay que echarle coraje. Siempre me he sentido comprometida con mi profesión y esto suponía ser consecuente con mis ideas", confesó la actriz, que confía en que su nuevo cargo no merme su carrera. "Todos somos profesionales y yo espero mantener mi trayectoria de actriz, como hizo en su momento Fernando Rey " [presidente de la Academia durante dos años]".

Las razones esgrimidas porlos nuevos vicepresidentes no están muy alejadas de las de Sánchez-Gijón, aunque con otros argumentos. Para Ventura Pons, -"el director catalán en activo más respetado de los últimos años", como lo definió José Luis Borau-, es prioritaria "la mutua colaboración entre el cine catalán y la Academia", mientras que el productor Andrés Santana tenía la sensación de saldar una cuenta. "La Academia me ha dado mucho y yo todavía no había dado nada a la Academia", aseguró el productor de títulos como Días contados o Secretos del corazón.

Entre los objetivos prioritarios que se ha marcado el nuevo equipo, además de afianzar y promocionar el cine español, figuran el de conseguir una sede digna para la institución, "que sirva de punto de encuentro de los profesionales del sector", continuar con la edición de publicaciones y, sobre todo, intentar que la Academia de Cine entre a formar parte del Instituto de España, como el resto de las academias españolas.

En este sentido, José Luis Borau obsequió a la nueva presidenta con una buena noticia: desde el viernes pasado la Academia goza del estatuto de sociedad de interés público, primer paso para un futuro financiero digno y alejado de la caridad pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998