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Al diablo con la grasa

La última generación de equipos tecnológicos para la liposucción ultrasónica permite ya moldear el cuerpo como si se tratara de una escultura. Esto es, al menos, lo que dijo el cirujano plástico italiano Michelle Zocchi, a la conclusión de un reciente seminario, celebrado en Sevilla, sobre la aplicación de esta técnica para la eliminación de la grasa superflua. Y añadió: "Ahora mismo podemos abordar cualquier parte del cuerpo, sin traumas apenas, y sin límites". La liposucción por métodos tradicionales, la que se venía realizando hasta ahora, extrae el tejido adiposo, mediante una bomba que absorbe la grasa a través de una cánula, de forma indiscriminada; es, por esto, que también "arrastra" consigo otros tejidos como vasos sanguíneos, nervios.... Con lo que el daño en la zona tratada suele ser importante y las contraindicaciones muchas. De ahí que no sea una técnica recomendable para todo el mundo. En cambio, la liposucción ultrasónica, aparte de ser mínimamente invasiva, lo primero que diluye son las células grasas que, al tener una menor densidad que los tejidos que las rodean, son aspiradas inmediatamente a través de una aguja, antes de que el resto de los tejidos sean atacados por la fuerza de la aspiración. De esta forma, se puede extraer más cantidad de grasa en una sola sesión; igualmente, las posibilidades de actuar sobre distintas partes del cuerpo son ilimitadas. El sistema de ultrasonidos, probado ya desde hace más de una década en esta y otras aplicaciones, y utilizado también en actos terapéuticos como la oftalmología o la neurocirugía, permite una actuación "menos anárquica y más controlada", señala Zocchi. No obstante, insiste, siempre -y recalca lo de "siempre"- la intervención debería ser realizada por un cirujano especialista y, además, lo correcto sería que actuase en colaboración con un endocrino y un psicólogo. "Lo que parece algo sencillo, como es aspirar la grasa superflua, requiere muchos conocimientos y una gran preparación y dominio de la técnica; si no se hace así podrían ocasionarse daños irreversibles al paciente". El profesor Zocchi, que imparte clases en la Universidad de Turín, alerta contra los intrusos. Cualquier persona puede ser tratada con esta nueva técnica de liposucción. No hay límite de edad para su aplicación. Desde un niño de cinco años, hasta una persona anciana que desee mejorar su figura. En alguna ocasión (casos extremos) se han llegado a extraer de pacientes que pesan más de 150 kilos, hasta 28 litros de grasa. Pero lo normal es que en una sola sesión se eliminen entre cuatro y seis litros, que suele ser el doble de la que se elimina con una liposucción tradicional. La última generación tecnológica de estos equipos ha sido desarrollada íntegramente en EE UU, aunque en su diseño han participado expertos europeos, entre ellos Michelle Zocchi. Se calcula que son ya más del 50% las liposucciones que se realizan por el sistema ultrasónico. En Sevilla, el Hospital Infanta Luisa dispondrá próximamente de uno de estos equipos de última generación. Aunque nadie de este hospital ha querido adelantar un precio concreto para este tipo de tratamientos, Antonio Franco, jefe del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Virgen del Rocío, asegura que cada liposucción ultrasónica podría costar "sobre el medio millón de pesetas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 1998