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El PNV exige que el PSOE acepte que sólo los vascos decidan su futuro

La pacificación y el denominado ámbito vasco de decisión -es decir, la aceptación del principio de que la resolución sobre el futuro de Euskadi corresponde en exclusiva a los vascos- centrarán la tercera ronda de contactos que el candidato del PNV a lehendakari, Juan José Ibarretxe, abrirá esta semana con el PSE-PSOE y Eusko Alkartasuna (EA). El partido de Xabier Arzalluz considera imprescindible que el futuro Gobierno de Vitoria arranque con un compromiso político de sus socios de que el ámbito vasco de decisión será respetado con independencia del modelo de sociedad por el que opten sus ciudadanos. Mientras EA defiende este principio, los socialistas pedirán a Ibarretxe que diga claramente si la Constitución y el Estatuto serán las reglas de juego del nuevo Gobierno, pues sólo así podrán entrar."El PNV debe optar, no puede estar gobernando desde el Estatuto con los socialistas y a la vez intentando modificar el marco jurídico desde la Asamblea de Municipios Vascos", indican fuentes socialistas. Su máximo dirigente, Nicolás Redondo, calificó ayer de "caramelo envenenado" la propuesta de Euskal Herritarrok, nuevo nombre de HB, de crear una asamblea de municipios vascos, porque "hacen tabla rasa de la Constitución y el Estatuto".

Reuniones de los partidos

Ibarretxe se reunió ayer con la Ejecutiva de su partido para perfilar la tercera y decisiva ronda negociadora. EA también reunió a su dirección en Vitoria y la permanente del PSE mantendrá hoy un encuentro. El PNV quiere que su nuevo Gobierno eche a andar con los socialistas, pero siempre que éstos acepten un acuerdo que haga factible acometer la siguiente fase: el cruce de programas.Los peneuvistas creen que el Ejecutivo vasco puede liderar el proceso de paz desde proyectos diferenciados, pero con un acuerdo básico de sus socios sobre lo que el Pacto de Lizarra considera una de las "claves de resolución" del conflicto. La declaración firmada por los nacionalistas e IU en la localidad navarra propugna la apertura de una nueva fase política "que profundice la democracia en el sentido de depositar en los ciudadanos de Euskal Herria la última palabra respecto a la conformación de su futuro".

El compromiso de los socios de Gobierno no tendría fecha ni metodología concretas, pero el PNV lo considera el punto de partida necesario para "reconducir" la campaña electoral socialista e iniciar las conversaciones de paz.

El ámbito vasco de decisión tiene interpretaciones diferentes en el Pacto de Ajuria Enea, en la Declaración de Lizarra y en el Plan de Paz de Ardanza. La diferencia es que en 1988 todos menos HB se comprometieron a asumir la voluntad mayoritaria en relación a la reforma del Estatuto, pero "mediante los procedimientos contemplados en el propio Estatuto y en la Constitución". La declaración de Lizarra amplía este ámbito a Navarra y el País Vasco francés y no acepta los límites marcados por la Constitución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de noviembre de 1998