El lugar de la estación
Si el trazado Barcelona-Francia es para Cataluña una cuestión estratégica, la ubicación de las estaciones es crucial. La del aeropuerto tiene que permitir que El Prat tenga una masa crítica de pasajeros que le convierta en plataforma intercontinental; luego viene la estación urbana. La primera intención del ministerio fue situarla en Rubí, en la periferia de Barcelona. Joan Clos puso el grito en el cielo: si el atractivo del AVE es la rapidez, perder casi una hora para ir a buscar el tren resulta un factor disuasorio.La estación, opina el ayuntamiento, tiene que estar en la ciudad y conectada con los trenes de cercanías, los regionales y el metro. Y esto sólo es posible en una estación de nueva creación: la de la Sagrera. El proyecto fue acordado por todas las administraciones implicadas y sobre este acuerdo el municipio impulsó la reforma urbanística del barrio con proyectos de techo comercial y residencial que superan el millón de metros cuadrados, y accesos y calles en función de la existencia de la estación.
El urbanista Ricard Pié presentó en el congreso sobre el transporte un análisis sobre las características de "nueva centralidad urbana" de las estaciones para trenes de alta velocidad. Pié explica que éstas "dejan de ser las paradas de un tren para convertirse en los focos territoriales de la movilidad regional". Y tienen que cumplir dos requisitos: fácil acceso y rápido intercambio.
Una estación a 20 kilómetros del centro puede satisfacer el segundo, no el primero.


























































