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Aznar hace un cántico al neoliberalismo y pone la economía española como ejemplo al resto de la UE

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, eligió ayer el foro de la patronal británica para proyectarse como el campeón del neoliberalismo del sur de Europa. Fue un discurso de 20 minutos. Comenzó con palabras como "prosperidad", "empleo" y "futuro", pero pronto desveló un mensaje diseñado para complacer a la poderosa audiencia de los grandes industriales británicos. "Yo no quiero que los ciudadanos trabajen para el Estado pagando impuestos. Quiero que los impuestos que pagan sirvan para que el Estado trabaje para ellos".La frase evocaba una de las ideas de John F. Kennedy en versión contraria. Aznar era el invitado especial de la sesión anual de la Confederación de la Industria Británica (CBI), el amplio abanico de empresas que construyen desde submarinos atómicos hasta coches Rolls-Royce. El jefe del Gobierno español reemplazaba en el cartel al ex primer ministro italiano Romano Prodi, cuya participación se anuló por su inesperada salida del Palazzo Chigi.

Aun así, la estrella de la sesión, celebrada en la ciudad norteña de Birmingham, fue el nuevo canciller alemán, el socialdemócrata Gerhard Schröder.

Aznar hizo un largo inventario de los éxitos económicos que, según dijo, ha logrado España desde su elección hace dos años. "Lo que estamos haciendo en España me gustaría que se hiciera también en la Europa de todos", aseguró.

Asumiendo la posición de abogado del euro, Aznar dijo que la nueva moneda será "el punto de partida de una nueva Europa que nosotros queremos, un catalizador para el cambio".

El Reino Unido ha incrementado en los últimos años sus inversiones en España en los sectores industrial, inmobiliario y financiero y ocupa el tercer lugar, después de Francia y los Países Bajos, en la clasificación de quienes apuestan por el despegue de la economía española. Ese elemento llevó a Aznar a inisitir en la necesidad de ahondar las privatizaciones, desde su convicción de que "el Estado no debe ser empresario porque coarta la creatividad y el espíritu de iniciativa de la sociedad".

En su discurso, negó que la crisis financiera que ha hecho temblar los mercados de medio mundo, y que puede arruinar los sacrificios realizados en los últimos años por las economías más frágiles de América Latina, sea producto de la mundialización o del libre mercado: "Al contrario, lo que ha fallado en Asia y en el resto del mundo ha sido la falta de transparencia y de responsabilidad", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de noviembre de 1998