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Glenn soporta sin problemas los efectos de la ingravidez en el espacio pese a sus 77 años

La placa desprendida del "Discovery" durante el despegue no preocupa a la NASA

Los técnicos evaluaban ayer el alcance del incidente que se produjo en los primeros segundos del lanzamiento del transbordador Discovery al desprenderse la tapa del compartimiento del paracaídas de frenado utilizado en el aterrizaje. Los siete tripulantes, entre ellos el español Pedro Duque y el veterano astronauta estadounidense John Glenn, iniciaron con normalidad su primer día completo de trabajo. Glenn se encontraba bien tras el despegue y comenzó inmediatamente los experimentos sobre el efecto de la gravedad en su organismo, lo que explica su presencia en órbita con 77 años.

A las pocas horas del despegue, los estadounidenses pudieron ver en televisión cómo aguantaba estas condiciones extremas el veterano astronauta John Glenn, sentado en la cabina inferior del transbordador, entre sus compañeros, la japonesa Chiaki Mukai y el estadounidense Stephen Robinson. Glenn parece estar en perfectas condiciones de salud, comentó ayer un portavoz del centro espacial Johnson, en Houston, desde donde se controla la misión. "Mostremos para la posteridad que John tiene una sonrisa de oreja a oreja", dijo el comandante de la misión Curt Brown.Igual que ocurrió hace 36 años, en el primer vuelo orbital de Glenn, la ciudad australiana de Perth encendió ayer simultáneamente todas sus luces justo cuando el transbordador espacial volaba por encima de la región para saludar a sus tripulantes. "Es una vista preciosa. Parece aún más brillante que hace 36 años", dijo el veterano astronauta.

Como parte de la investigación acerca del envejecimiento y los efectos de la ingravidez en el organismo, en los que Glenn hace de conejillo de Indias, el veterano astronauta tomó, poco después de la puesta en órbita, una cápsula que lleva un minúsculo termómetro para medir la temperatura dentro de su cuerpo.

Los estudios para los que Glenn se ha prestado como sujeto abarcan el seguimiento de los ciclos de sueño y vigilia, la reacción del sistema inmunológico, la pérdida de equilibrio y la debilitación de la masa ósea.

En cuanto al incidente del lanzamiento, el desprendimiento de la tapa del paracaídas no va a modificar el calendario de la misión, ni pone en peligro el aterrizaje de la nave, aseguró ayer la NASA, que también restó importancia a otro pequeño problema con una pieza en la bodega de carga de la nave, ya abierta, y a la fuga detectada de uno de los experimentos. La tapa se desprendió a los dos segundos de que se encendieran los motores y quedó reducida a cenizas por el calor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 1998