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Niños de nueve años trabajaron en Turquía para la firma Benetton

La firma de ropa Benetton, una de las más fuertes internacionalmente de la confección italiana, se ha visto salpicada por un escándalo de explotación infantil. Una empresa turca, la Bogazici Hazir Giym, que posee los derechos de Benetton en ese país, ha sido denunciada por el sindicato Tekstil Iscileri: niños de 9 a 13 años fabricaban prendas Benetton por 10.000 pesetas al mes. Benetton anunció ayer la cancelación del contrato con la empresa turca. En Italia, los sindicatos y el ministro de Trabajo han reclamado una investigación. El escándalo ha sido recogido por el diario italiano Corriere della Sera, que ha publicado las fotos de los jovencísimos trabajadores cosiendo pantalones y planchando faldas en la inmensa nave de la fábrica Bermuda, en Estambul. Bermuda era una firma subcontratada por la empresa Bogazici para fabricar las prendas Benetton a mitad de precio que en Italia. Una práctica común a la mayoría de las grandes firmas europeas o estadounidenses, que intentan romper así la cadena de los precios altos que impone la mano de obra local.

Reacción inmediata

En el cuartel general de Benetton la reacción fue inmediata, en un intento de frenar en seco las especulaciones de quienes se preguntan el porqué de la falta de controles sobre las condiciones de trabajo en las empresas subsidiarias. En un breve comunicado, Benetton se distanciaba de lo ocurrido señalando que en la fábrica en cuestión "han sido gravemente violadas las disposiciones sobre la observancia de las normas legales en materia de trabajo, normas impartidas por la propia firma concesionaria y suscritas por la firma subcontratada".Benetton, con sede en Ponzano Veneto, es famosa, entre otras cosas, por la osadía de sus campañas de publicidad, orientadas todas ellas a romper tabúes y a derribar los prejuicios más arraigados. La última utiliza niños disminuidos psíquicos que posan con las prendas de la colección otoño invierno en compañía de familiares y educadores. Quizá por eso resulta doblemente odiosa la mancha que, a través de terceros, puede caer sobre la reputación del grupo.

La denuncia, efectuada por Dervis Kaplan, líder del sindicato textil turco, ha tenido como consecuencia inmediata que la empresa Bogazici Hazir haya rescindido el contrato con la fábrica Bermuda. Una medida correcta, en principio, que inquieta sin embargo a los sindicatos italianos, los cuales han salido al paso recordando que la cuestión no está en cerrar una empresa que emplea a niños de 9 años, sino en obligarla a cumplir la ley que impide el trabajo de menores.

Benetton se ha defendido asegurando que efectuaba controles periódicos en la empresa subcontratada.En la fábrica Bermuda, la comisión de técnicos de la Bogazici y de Benetton no encontró jamás menores en las máquinas de coser o de cortar. Pero las fotos resultan una prueba de peso.

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