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ELECCIONES EN EL PAÍS VASCO

Ibarretxe dice que el euskera es un signo exclusivo de la identidad vasca que no debe usarse de forma excluyente

El candidato a lehendakari del PNV, Juan José Ibarretxe, advirtió ayer en San Sebastián que el euskera es un signo de identidad "exclusivo" de los vascos, pero que no puede utilizarse de forma "excluyente". Ibarretxe dejó ayer momentáneamente de lado la pacificación para responder a las acusaciones de Unidad Alavesa, PP y Partido Socialista, quienes acusan al PNV de marginar a los castellano-parlantes. "Necesitamos un euskera fuerte", dijo, pero dejó muy claro que el idioma no puede imponerse en ninguna sociedad. El Gobierno vasco tiene presupuestada para este año una partida para promoción del euskera de 10.760 millones de pesetas. El organismo autónomo de reeuskaldunización de adultos, HABE, tiene un presupuesto para este año de 3.599 millones.Los partidos políticos vascos todavía no han cerrado el debate sobre el peso de la lengua para el acceso a la función pública vasca, aunque ese asunto está legislado. El PSOE y el PP piden un escenario menos exigente para muchas personas que podrían acceder al Gobierno vasco por méritos técnicos y no entran por carecer de méritos lingüísticos.

En ese sentido, Ibarretxe, aunque sin precisar, se mostró ayer partidario de promover un "uso amable" de la lengua. "El gran desafío es integrarse e integrarnos como sociedad y dentro del contexto europeo, aportando a todo lo universal lo que en Euskadi tenemos de particular", declaró.

Ibarretxe está siendo reiterativo a lo largo de la campaña electoral en la idea de construir una sociedad vasca desde la pluralidad. En ese sentido, animó a todos los ciudadanos a que sean capaces de discriminar de "la morralla electoral" los mensajes con contenido. Según dijo ayer en Guipúzcoa, la provincia con mayor índice de vascoparlantes de Euskadi, la "incertidumbre y los cambios son consustanciales a cada nueva época". Ibarretxe, que también ha utilizado ese argumento para invitar a los ciudadanos a que pierdan el miedo a los cambios políticos que se avecinan, advirtió que "las transformaciones son algo inevitable", sobre todo en "este final de siglo en el que el debate se va a centrar en las identidades y en las pertenencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 1998