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La escritora Núria Amat analiza su pasión por la literatura en el ensayo 'Letra herida'

Lo marginal, los límites, la intensidad, la entrega máxima. Éstos son algunos de los conceptos que se repiten con insistencia en el recetario de la escritora catalana Núria Amat. La autora reflexiona sobre su pasión por la literatura en Letra herida, un conjunto de ensayos, relatos y aforismos que la editorial Alfaguara acaba de publicar. El libro responde a la necesidad "que sentimos todos los novelistas, principalmente las mujeres, de poner por escrito lo que pensamos", y en él Amat aborda los vértices más dolorosos de su oficio: "La piel de un escritor está llena de cicatrices", asegura.

En Letra herida, sirviéndose de textos que combinan la reflexión con la anécdota, lo autobiográfico con lo imaginado, la autora intenta "contagiar al lector mi pasión por las letras", a fuerza de describir y analizar los orígenes de este sentimiento. Viaja hasta la casa de su infancia para echarle un vistazo a ese padre de muerte temprana -como lo fue la de la madre-, siempre refugiado en la selecta biblioteca familiar. Se presenta al lector como una niña obsesionada con el manicomio que se levantaba -tan imponente e importante para ella como ignorado por el resto de la familia- frente a su domicilio.

El libro está poblado de aquellos autores que más han influido en su obra, tanto los que conoció personalmente como aquellos amados sólo a través de sus libros. "Soy muy respetuosa con la tradición literaria. Cuando un escritor escribe, debe saber que dialoga con la literatura que ya existe", subraya Amat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 1998