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El Tribunal Superior obliga a AENA a solicitar licencia de obras por la celda de lindane concluida hace cuatro meses

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha obligado a AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) a que solicite licencia de obras al Ayuntamiento de Sondika por la construcción de la celda de lindane. Las obras de esta infraestructura finalizaron el pasado junio pero no han contado con la autorización de Sondika, municipio que, junto a Loiu, alberga el depósito. En noviembre pasado, en plena ejecución de la celda, el Ayuntamiento de Sondika dio dos meses de plazo a AENA para que solicitara el permiso. En varios escritos, el organismo estatal argumentó en un principio que la celda no estaba en terrenos de Sondika y posteriormente que una ley de 1996 establece que las obras del aeropuerto y su zona de servicio "no están sometidos a los actos de control preventivo municipal". Paralelamente, AENA interpuso un recurso contencioso-administrativo contra la resolución municipal, pidiendo que "se tenga por solicitada la licencia de construcción". En el auto dictado por el Tribunal Superior, se establece que AENA no puede eximirse del trámite de la licencia de obras. "Esta posible apariencia de buen derecho de la pretensión que se ejercita no aparece con claridad en este caso, dado que es dudoso que se trata de una zona de servicio del aeropuerto una celda de seguridad para depositar terrenos con residuos industriales y una planta de tratamiento de sus lixiviados", señala la resolución. Pese al fallo, AENA no ha tramitado el permiso de obras, según confirmaron fuentes municipales. El alcalde Iñaki Zarraga llegó a afirmar que demolería la celda si la dirección del aeropuerto no cumplía su petición. La celda de lindane, ubicada junto al aeropuerto vizcaíno, alberga 110.000 metros cúbicos de tierras contaminadas y ha estado envuelta en la polémica desde que comenzaron sus trabajos. El último episodio se produjo hace dos semanas cuando un geólogo de la empresa que supervisó la sanidad ambiental declaró a un juzgado que se enterró lindane puro. Esta declaración contradecía las explicaciones del departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, que siempre ha defendido que el pesticida estaba "desparramado" y "mezclado" con otras tierras y residuos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de octubre de 1998