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EE UU y Europa exigen a Milosevic una retirada "irreversible y verificable" de Kosovo"

/ J.CAVESTANY, /Nueva YorkEl esperado informe del secretario general de la ONU, Kofi Annan, insinúa en un lenguaje diplomático que Yugoslavia no ha cumplido con la resolución 1199 del Consejo de Seguridad, pero evita indicar el siguiente paso. EE UU y sus aliados europeos afirman que el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, se enfrenta de forma inevitable a un bombardeo si no da un giro radical a su política en Kosovo y cumple, de forma "irreversible y verificable", con las exigencias de la ONU: alto el fuego, retirada de tropas, regreso de los refugiados y negociación.

La actividad diplomática ha sido frenética en las últimas horas, típica de las vísperas de un posible bombardeo. Estados Unidos, la Alianza Atlántica y la Unión Europea (UE) hablan con una sola voz: Milosevic debe obedecer el mandato de la ONU de forma "irreversible y verificable". Sin posibilidad de nuevos trucos y "falsas promesas". Ese es el mensaje que llevó ayer a Belgrado el enviado de Estados Unidos, Richard Holbrooke, quien se entrevistó durante más de tres horas con el presidente Milosevic.Tras la entrevista, Milosevic lanzó una dura crítica a la comunidad internacional al asegurar que "las amenazas de agresión" contra Yugoslavia son "un acto criminal", según un comunicado difundido por la agencia oficial yugoslava Tanjug. "Las amenazas dirigidas contra la República Federal de Yugoslavia constituyen un apoyo a los criminales albaneses y no al pueblo albanés, como lo ponen de manifiesto las numerosas tumbas, no sólo serbias sino albanesas, que han dejado tras de sí", dijo el jefe del Estado yugoslavo. La misión de Holbrooke era hacer ver al presidente yugoslavo que la amenaza de un bombardeo es seria. Todo el mecanismo militar está preparado. Sólo falta la decisión política y ésta depende de la actitud de Milosevic.

Aunque el informe del secretario general de la ONU, Kofi Annan, sobre el grado de cumplimiento serbio con la última resolución, aprobada hace dos semanas, evita ser demasiado preciso en los asuntos delicados, para el secretario general de la OTAN, Javier Solana, el veredicto es claro: "En este momento, Milosevic no cumple". Washington y Londres son de la misma opinión. En un alambicado lenguaje diplomático, Annan asegura que carece de datos precisos sobre el terreno para hacer una valoración política de si Milosevic está cumpliendo con el alto el fuego exigido en la resolución. Respecto a la retirada de tropas, Annan dice que es insuficiente, pero deja el veredicto final sobre lo que hay que hacer a continuación en manos del Consejo de Seguridad. Éste tenía previsto reunirse la pasada madrugada para analizar el informe del secretario general.

"Atrocidades horribles"

Annan es mucho más rotundo al hablar de las matanzas y no duda a la hora de hablar de sus ejecutores, "En las últimas semanas", escribe, "la comunidad internacional ha sido testigo de atrocidades horribles en Kosovo (...) y está claro más allá de cualquier duda razonable que la gran mayoría de esos actos han sido cometidos por fuerzas de seguridad bajo la autoridad de la República Federal de YugoslaviaLa gran incógnita en las discusiones del Consejo de Seguridad sigue siendo Moscú. Por eso el secretario del Foreign Office británico, Robin Cook, declaraba en Londres, de camino a la reunión de ministros de la UE en Luxemburgo: "Ahora debemos dialogar con el resto de la comunidad internacional para asegurarnos de que todos desean mostrar la misma fuerza y la misma resolución".

La diplomacia rusa está agotando en las últimas horas todos sus cartuchos para evitar un bombardeo. El mensaje de Borís Yeltsin, entregado el domingo a Milosevic por el ministro de Exteriores, Igor Ivanov, y el de Defensa, Ïgor Serguéiev, intentaba convencer al presidente yugoslavo de que cediese en su intransigencia. El portavoz de Exteriores, Vladímir Rajmanin, explicó ayer el contenido de su propuesta: fin de las hostilidades, retirada de las fuerzas de seguridad y regreso de los refugiados. "Estas medidas", añadió, "apoyadas con energía por la ONU y otras organizaciones, pueden hacer posible una solución pacífica", informa desde Moscú .

Con el dictamen de Annan la pelota regresa, de hecho, a los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Una condena tajante del secretario general "hubiera significado políticamente una orden de intervención", aseguraron fuentes de la OTAN. Difícilmente se bombardeará Serbia mañana, como era previsible. Belgrado ha ganado, por el momento, una prórroga de algunas horas.

Mientras se discutía la posible intervención, Holbrooke recaló en la sede de la Alianza Atlántica antes de viajar a Belgrado. Allí subrayó que ya no basta con que Milosevic prometa dejar de matar kosovares: "Su cumplimiento debe pasar el examen de la irreversibilidad y la verificación".

El problema ahora es cómo cubrir jurídicamente una intervención militar si el hombre de Belgrado no inclina la cabeza. Se avecinan horas de polémica. El paradigma de la duda fue el español Abel Matutes, quien en Luxemburgo aseguró a la prensa (no se definió dentro del Consejo de ministros) que "no se puede intervenir sin tener cobertura legal, un mandamiento del Consejo de Seguridad", porque la última resolución "supone un paso adelante, pero en ningún caso contempla ni cubre jurídicamente una intervención armada". Pero a frase seguida, añadió que dados los "genocidios" y "masacres", "¿no se justificaría la aplicación del derecho de injerencia humanitario?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de octubre de 1998

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