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LA LIDIA

Aunque el tiempo lo impida

En Zaragoza no rige la expresión tradicional en la cartelería taurina de "si el tiempo no lo impide". Aquí, aunque el tiempo lo impida, es segura la celebración de cualquier corrida, gracias a la cubierta de la plaza, que en esta ocasión cumplió con su función, porque cuando finalizaba la lidia del cuarto novillo caía fuera un considerable chaparrón y el festejo siguió como si tal cosa.Hay que comenzar por destacar el tercio de banderillas llevado a cabo por dos jóvenes subalternos en el cuarto. El novillo, manso de libro, se había refugiado en tablas y tanto El Javi como Domingo Navarro se jugaron el tipo con valor y torería, clavando en todo lo alto. La ovación fue de gala y, lógicamente, tuvieron que desmonterarse. Si éste fue el mejor momento de la tarde, es justo también destacar el buen toreo con la diestra de Jesús Millán en el tercero, un novillo excelente por ese pitón, aunque menos por el izquierdo, por el que propició un par de sustos al novillero aragonés, que había iniciado el muleteo con dos cambios por la espalda en los medios. Perdió un trofeo por pinchar hasta siete veces, antes de conseguir la estocada.

Hernández / Renco, Cañada, Millán

Cinco novillos de Domingo Hernández y 5º de Garcigrande, desiguales de presencia y juego. El Renco: ovación; aviso y silencio. Rafael Cañada: silencio en ambos. Jesús Millán, aviso y ovación en los dos. Plaza de Zaragoza, 5 de octubre. 2ª corrida de feria. Media entrada.

El sexto, con trapío, que llegó a la muleta sin humillar y con un molesto cabeceo, sólo permitió que Millán mostrara valor y escasos recursos lidiadores.

El Renco tuvo un lote de cara y cruz: excelente, con movilidad, noble y repetidor el primero; manso y huido en todos los tercios el cuarto. A aquél lo desaprovechó lamentablemente, porque aunque dio multitud de pases, casi siempre muy despegados, no estuvo a la altura que el novillo merecía. En el cuarto, queda dicho que quienes brillaron más fueron los subalternos, aunque El Renco intentara lo imposible, o sea, sacarle faena lucida a ese gran manso, aunque intentó recoger infructuosamente y aunque le dio algún buen muletazo suelto, insistiendo al final en demasía, cuando fuera de la plaza comenzaba el diluvio.

El francés Rafael Cañada pechó con el peor lote. Con el rebrincado y molesto segundo estuvo breve, aunque no le corrigiese los defectos, acabando de un bajonazo. También otro bajonazo para acabar con el quinto, un manso con la cara por las nubes y que acabó rajándose, con el que tragó en algunos momentos, con dignidad y firmeza, alargando innecesariamente el trasteo.

Al final de la novillada se anunció que hoy, en la televisada primera corrida de toros de la feria, la extraña ausencia del anunciado Juan Mora será suplida por el cordobés José Luis Moreno, triunfador este año, entre otras, en las plazas de Madrid y Barcelona.

Abellán, ingresado

Miguel Abellán fue ingresado de urgencia ayer en el hospital madrileño Doce de Octubre a consecuenciia de una contusión renal producida por una voltereta que sufrió el domingo cuando toreaba en Medina de Pomar (Burgos), informa Efe. Deberá permanecer inmovilizado hasta que los médicos diagnostiquen el alcance de la lesión. Por este motivo no podrá torear mañana en Zaragoza, donde está anunciado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de octubre de 1998

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